Un pequeño aviso

Aviso de que, debido a un cambio radical en mi vida, las próximas entradas pueden ser… poco optimistas.

Tengo que dar un pequeño aviso. En realidad, es sólo una excusa para empezar a sanar la herida que se abrió en canal, pero como excusa que es, siento que debo expresarla tan bien como pueda.

Aviso de que no entiendo nada. Que cuando más viejo me sentía, viene la vida y me devuelve a la casilla de salida. Que si pensé que ya había sentido el dolor más grande, me equivocaba. Que las cosas, una vez más, se acaban.

Aviso de que, a consecuencia de que haya desaparecido el suelo bajo mis pies y el techo de mi cabeza haya salido volando por una tormenta tranquila pero final, tal vez mis renovados esfuerzos por mantener vivo este lugar se vean en cierta manera truncados. Tal vez, durante unas semanas, me escueza la herida y tan sólo derrame mi alma de una manera muy específica, a saber, suspirando de nostalgia por lo que nunca tuve y lo que ya no será jamás. Puede que durante un tiempo, se acaben las bromas y las reflexiones; los defectos personales y los sueños; y tan sólo pueda escribir sobre las pesadillas y las mil ideas que se arremolinan en mi pecho y a veces no me dejan ni respirar.

Puede que durante unas semanas vuelva a las películas que me enseñaron, a las series que me hablaron y a las canciones que siempre me enmudecen. Puede que aparezcan mensajes dirigidos que nadie entenderá. Puede que quebrante aquí mismo mi alma para expresar todo lo que ahora, sin ningún control, se remueve en mi interior y me impide dormir con normalidad. Y puede que me rompa en el escenario y no quiera ver a nadie mientras recojo los trocitos y hago lo que puedo por caminar con cierta intención.

Ahora mismo me debato entre lo que siento y lo que debo, y no tienen sentido ninguna de las dos. Todo es como un sueño, como una pesadilla que no se acaba, con la que trato de convivir haciendo caso omiso a todos los sonidos. Ya no escucho a mis voces. Mis días son un compendio de silenciosos pensamientos que se dedican a sobrevolar mi consciente sin el arrojo suficiente como para zambullirse en ese océano de emociones que arrecia justo debajo. Sin barco ni capitán, navego sin velas y el timón está roto, pero el horizonte promete paz sin silencio, que ahora mismo es lo que me da más miedo, porque nunca antes había estado tan callado mi cerebro.

Es como ser prisionero de uno mismo. Querer sentir una cosa y tener otra muy distinta gritándote al oído.

Y todo es muy distinto. Y todo es igual. Es una sensación tan rara. Como nostalgia de algo que nunca tuve. Tan absurdo como cierto, me recorre por completo.

En todo caso, esto no es más que un aviso. No me quiero explayar aquí demasiado, teniendo en cuenta que la programación habitual se va a ver alterada por este tipo de textos. Ya habrá tiempo de intentar expresar toda la confusión que ahora vivo.

Hasta entonces, me sigo preguntando: ¿qué ha pasado?

Aquellas locas voces

Al terminar una historia, siempre nace un poco de nostalgia, y es momento de cavilar un poco por las cosas que pasaban cuando el texto no era más que una idea.

Hace poco, a principios de este mismo agosto, terminaba al final una de esas historias que llevaban, tan sólo, un par de años en el horno mental.

El tan sólo es, por supuesto, irónico. Por más que disfruto (en general) de escribir estas historietas, estos intentos de mejora de mi capacidad de contar historias, a pesar de eso, he de reconocer que llego a invertir una cantidad desproporcionada de tiempo y esfuerzo en ellas. Y lo peor es que no es una inversión concentrada.

Bueno, eso no es del todo cierto. La verdad es que una historia como esa, de unas 20.000 palabras, la escribí a través de un proceso que suelo seguir para todas: esparcidas entre varios años, durante unas cuantas semanas, dedico toda mi cabeza y gran parte de mi tiempo libre a escribir furiosamente todas las ideas sobre la historia que he ido acumulando a lo largo del resto del tiempo. Una vez que está todo escrito no suelo tardar más de una semana en repasarlo, mejorarlo si hace falta, añadir alguna cosa pequeña que se necesite y decidir la fecha de publicación (que en general suele ser inmediatamente o cercanías de).

Por supuesto, este es un proceso altamente ineficiente, y lo que es peor, que provoca hiatos indefinidos entre la publicación de una y otra cosa.

Es cierto que cuando estuve publicando Sayonara Amazonas tenía un ritmo algo más rápido, aunque ciertamente podía pasar un mes sin dar señales de vida (hasta 3 ó 4 para los últimos capítulos). A pesar de eso, el método de trabajo era muy similar.

No puedo contar ni recordar la de veces que me habré propuesto cambiar esto por un método más contínuo. Un método que me permita no dejar tirados a los 3 ó 4 fans de mis historias que, ojalá, aún se paseen por mi perfil en fanfiction.com. Sin embargo, no puedo decir que ninguno de estos intentos haya fructiferado. No es por falta de ganas de escribir, sino porque “escribir”, en general, nunca ha tenido un lugar fijo en mi lista de prioridades.

Según ha pasado el tiempo, como es natural y resabido para cualquiera que lea este blog, cosas pasan por mi vida. Unas me invitan a alejarme de la pantalla y cambiar mi ambiente. Este tipo se ha vuelto moderadamente común estos últimos años de epopeya islándica. Otras cosas me apagan las luces, me encienden los acordes nostálgicos y me llevan a escribir entradas para este mismo blog. Eso es escribir, pero ya no son historias de Ranma 1/2. Y, finalmente, mi vena más académica respecto a la escritura es la que me impulsa, muy de vez en cuando, a reacometer los proyectos inacabados de fanfiction que tengo esparcidos por el disco duro.

Supongo que también hay una cierta falta de optimismo y diligencia en estas historias por la respuesta relativa que recibo de ellas en comparación con estas mismas entradas o cosas que pueda subir o decir por Facebook o Twitter. Quede dicho por delante que siempre agradeceré enormemente a todo el mundo que ha comentado en alguna de mis historias en fanfiction.net o aquí. Pero, en cierta medida, me desanima la falta de críticas constructivas o de ideas que se lanzan por fanfiction.com. En cierta medida comencé a postear mis cosillas por allí con el ánimo de mejorar, de aprender algo de gente que está por allí para poder, en algún momento, acometer con más seguridad el megalítico proyecto que promete ser Mousse 1/2. En algún momento de mi pasado hasta soñaba con betear y ser beteado con los grandes nombres del fandom de Ranma en español.

Y sin embargo, cuanto más pasa el tiempo, más desligado estoy de dicho fandom. La última vez que me dí un paseo por allí creo que fue hace casi un año o una cantidad de tiempo por el estilo. Y al tener que navegar casi 3 páginas hasta encontrar una historia cuyo título y resumen me llamaran lo más mínimo la atención, pues mis ilusiones sobre el fandom volvieron a enfangarse como lo habían estado por unos años, como aún siguen.

Entiendo también que, al igual que yo, a la gente le pasa la vida, y algunos de los grandes nombres de hace unos años ya no se pasean por cualquiera de los mil motivos que pueden impedirte pasearte por ciertas páginas de Internet. Pero eso no quita que me sienta un poco más triste que antes al pensar que esa gente, de la que podía esperar buenas críticas y algún gesto de complicidad, ya no estén. Me entra una nostalgia muy parecida a la que siento cuando me doy cuenta de que la edad de oro del fandom de Ranma 1/2 ocurrió cuando yo apenas tenía unos años en medio de Estados Unidos. Y que lo que yo descubrí al pasearme por primera vez por un Internet tan distinto al actual en busca de mis primeros fanfics de Ranma 1/2 no eran sino los últimos estertores de unos fans que se hacían mayores y cuya vida se los tragaba.

En todo caso, no todo son nostalgias y sinsabores. A pesar de lo dicho, hace mucho que me prometí a mi mismo, por mi propia cordura, que terminaría todo lo que empecé. Por el camino ya he empezado y acabado un par de cosas nuevas, y estoy seguro de que habrá más que se darán. Que reciba o no comentarios, críticas, ataques, elogios… Sinceramente, no creo que ya nadie se acuerde de mí en ese archivo, así que casi puedo considerar que empezaré de cero.

Ahora, me quedaré un rato más delante del ordenador. Tengo un par de ideas sobre una Vida en Momentos Congelados que me gustaría plasmar en algún sitio. Y, como se solía decir en los antiguos fics:

Matta ne!

Cap. 22 (II) de S.A. original

En tren hacia su objetivo final, es momento de decisiones, buenas o malas, y Ranma, Mousse, Ryôga, Akane o Shampoo tienen toda una vida que decidir en tan sólo unas horas. Pero, aún con lo que les espera, nunca lo harán solos.

Es el momento…

Cap. 22 (I) de S.A. original

En tren hacia su objetivo final, es momento de decisiones, buenas o malas, y Ranma, Mousse, Ryôga, Akane o Shampoo tienen toda una vida que decidir en tan sólo unas horas. Pero, aún con lo que les espera, nunca lo harán solos.

Es el momento…

Cap. 21 de S.A. original

Un nuevo mes, y una vieja amiga vuelve al fin, renovada. Akane sigue entrenando, y Perfume trata de reconciliar su visión del mundo con el mundo que le ha sido revelado. Y finalmente, Shampoo, aún confusa, es la primera en recibir el aviso de que el final del viaje ha comenzado.

El final llegará…

Cap. 20 de S.A. original

La batalla contra el animal continúa, y ni las explicaciones ni las nuevas resoluciones ni la llegada a un lugar conocido y querido pueden disminuir el impacto que las consecuencias del final de la pelea tienen sobre todos.

Tan sólo hacer…

Preparaciones, divina comedia.

Sí, básicamente eso es lo que he estado haciendo este mes y pico que llevo de corte de WordPress.

Si es que, te pones a preparar una cosa y otra, y luego salen dos más, y quieres continuar un proyecto que tenías medio preparado, y aparece uno nuevo. Y antes de que te des cuenta, llevas tanto tiempo haciendo preparaciones que, en realidad, no has llegado a hacer nada. Y tanto tiempo invertido en no hacer nada te llevan a un bajón anímico: “¿qué estoy haciendo? ¿qué estoy consiguiendo cuando me propongo algo? ¿vale la pena?” Y todas esas preguntas que tan sólo hay que hacerse muy de vez en cuando si se quiere mantener la cordura.

En fin, que entre que me he dado cuenta de eso y he leído alguna entrada de este otro blog cuya autora me descubrió la facilidad del Reader y resultó ser una muy maja primera persona a la que comentaba algo, me he dado cuenta de que tengo que salir de este modo de preparaciones y reaunadar mis aficiones y mis obligaciones, esté preparado o no.

No hay falta de temas. Casi ocho historias (fanfics) por continuar, e ideas para unos cuantos más. La alegría de ser tío, la nostalgia de las despedidas, y el mal de la negligencia. Un país contra el mundial, las sensaciones que se escapan de la terracita de un bar cualquiera, y un cachorro al que habría que orientar. Y querer una cámara, tal vez egoístamente, para captar algunas de las locas imágenes que pasan por mi mente al mirar el mundo desde la ventanilla del coche. Y las ganas de un té natural mientras se espera la llegada del otoño.

Tal vez tenga demasiado de lo que hablar, y por eso he atrasado el momento de hacerlo lo más posible. Pero he visto a otros hacerlo y, para que negarlo, a veces soy un “culo veo, culo quiero”. Así que, eso es lo que me toca. ¡”Culo quiero”!

Cap. 16 de S.A. original

Una sed inacabable de conocimiento, de protección o de ser amado. Todas empiezan de manera inocente, tal vez con un objetivo noble. Pero llevadas al extremo, lo noble termina dando paso al odio, e incluso a algo peor.

¿Buscas la felicidad >>

La semana en una gota: “Copyright-infringement edition”

Actualización semanal 28/01-04/02/2010: Sayonara Amazonas, La carta, Songfics, No es cierto, Feliz Año Nuevo.

Sí que descargaría un coche!Esta semana ha tenido un poco de todo.

De primeras, y ya por fin, he subido todos los capítulos de una Vida en Momentos Congelados. Eso completa la historia, al menos, hasta los domingos, que es cuando tengo pensado subir los nuevos capítulos, como hago en fanfiction.net. Además, he adecentado y, más o menos, redactado definitivamente otras tres páginas: Songfics (con un songfic recién posteado ya linkeado), Sayonara Amazonas (a esta última le falta los capítulos y alguna imágen o fanart que alguno de mis amigos, mucho más duchos en el arte pictórico, tengan a bien hacer algún día), y La carta (ésta tiene el prólogo subido, lo demás está en proceso).

También, como en la semana pasada, he posteado una entrada en el blog, esta vez, sin embargo, no se trata de una opinión, sino de una de esas “confesiones” que así he bautizado. A pesar de que tienen una página propia donde ser encontradas si son buscadas, No es cierto también tendrá su propio link.

Eso es todo pues. La próxima semana supongo que terminaré con los Songfics y empezaré a subir los capítulos de Sayonara Amazonas y La carta. Y alguna que otra “confesión” más (y terminaré los exámenes, ¡yay!).