Miradas

Relato para Divagacionistas de Mayo 2017. Tema: Distancia.

Cuando tu sonrisa es mi espejismo; cuando tu voz es mi aire. Cuando mis sueños se difuminan en conversaciones inocuas que hacen correr las horas. Cuando pienso que estás ahí, pero en realidad no lo estás.

Cada vez que te veo y sonrío; cada vez que vemos juntos otra mañana morir para convertirse en despedida. Cada vez que las estrellas esconden mi mirada y quedas a salvo de tanta pena y tantas verdades a medias. Cada vez que me soplas tus secretos y mi alma se acurruca en tus palabras.

Y siempre que mis sueños te llevan al mar y a los corales, y descienden entre el atardecer y el rayo verde de mi esperanza, entonces me doy cuenta de que tenemos suerte. Suerte de que haya este abismo invisible entre nosotros. Este valle de sonrisas amables y silencios tranquilos; pensamientos eternos dedicados a los ausentes, a los presentes cuando ya no es momento de compartir nuestros gestos y nuestras costumbres.

Pues “tú” y “yo” no se mezclan, y sólo tengo para ser feliz la triste tarea de evitar mezclar el brillo de tu sonrisa y la oscuridad de mi nostalgia.

Y evitar así que te acuerdes de mí allí, tan lejos, a diez centímetros de mí.

A propósito

Declaro que te amaré despacio, incluso cuando no haya tiempo y se acabe el aire.

Te amaré despacio.

Entre los días que pasarán despacio. Entre las playas escondidas y las planicies salpicadas de nuestra niñez. Cuando quieras y cuando te olvides. Mientras te vuelves a acostumbrar a mi mirada fija en tu futuro, y en tus pecas, que reflejan toda una vida bajo aquellos árboles que nos escondieron.

Cuando aquella caleta desapareció, y dejamos las historias y empezamos a amarnos despacio, yo te hice una promesa. Con tu tocadiscos a un lado, palabras que no entendíamos y el murmullo de un mar en calma. Despacio, según se escondía un sol demasiado avergonzado de nuestro atrevimiento, te amé despacio. Y tus cuentos nos acompañaron toda la noche, hasta caer rendidos bajo las estrellas. Sin dejar de acariciar tu pelo, imposiblemente seco en aquel lugar. Nuestro pequeño lugar en un tiempo que habíamos tomado de prestado. Aunque acabara aquella misma mañana, te prometí que nunca acabaría. Que nuestra historia no tendría final, aunque llegara a la contraportada.

Así, cuando todo ha cambiado, te amo despacio. Y te oigo en mis silencios, cuando huyo de mi mismo y me alcanza un rayo en mitad de la tormenta que a veces me rodea. Incluso si no te tengo a mi lado, siento tu calor, y me vuelven a brillar las mejillas, y la sonrisa conquista mi rostro sin que pueda hacer nada. Y nada quiero hacer, sino escapar de esta prisión y llevarte de aventura por todas las islas que nunca han aparecido en un mapa. Perdernos sin miedos, saltar por donde los demás andan, correr por donde paran y volar por donde ni siquiera lo intentan. Porque tienes la capacidad de hacer de lo imposible otra aventura, y no te das cuenta, de la forma más bonita, que me has hecho de imposible, y que tú siempre lo fuiste. Que nada de lo que hacemos tiene sentido, y que por eso es tan importante que no dejemos de hacerlo.

Hay mil razones más por las que seguiré amándote despacio. Desde el salón, el ecuador y el espacio. Con el periódico, las canas y los dolores. Y sin ellos, y sin nada; tan sólo con todo mi corazón, que late si le prometo que te volveré a ver. Que no hay nada al final que evite que volvamos a nuestra imaginación. A hacer todos esos viajes entre las sábanas. A mirarnos y ser felices, con lo más sencillo, que no es sino todo lo que nos queremos, y estas líneas se quedan cortas, aunque lo que dicen no es completo, sí es totalmente cierto. Porque poco importa que todo sea sueño, cine o realidad. Hay un reino, bajo la Luna ascendente, en el que todo esto es verdad y mentira. Donde los sueños se han hecho tierra, y de ésta han brotado nuestras almas, que visten a personas distintas, aunque sigan siendo nuestras.

Tú tienes un pelo rojo e imposiblemente seco, y la mirada profunda porque estás cansada de ver tan sólo la superficie de las cosas; yo no sé pronunciar las eses y llevo sólo en este mundo más tiempo del que debería. La isla es más pequeña, y sus costumbres, extrañas. Los amigos no estarán hasta que no dejen de ser enemigos, y tenemos a todo el mundo en contra. Pero, nos acompaña un ojo que sólo ve las cosas como fotos, y unos acordes fantasmagóricos que nos divierten. Nada es cierto, pero es muy real, y no hay diferencias ciertas. Estamos allí, aunque miremos desde aquí.

Al final, en ambos lugares, llegamos a lo mismo: nos amaremos despacio, puesto que si se acaba, tendremos todo el tiempo del mundo. Del tuyo y del mío.

Dedicado a la Flor del Sueño, y al Reino de la Ascensión de la Luna (Moonrise Kingdom)

Imagen de benjaminflouw.

Del silencio y el vacío que fueron

Cuando se acaba, algo nuevo ha de empezar, y si observar hace algo en mí, es encontrar la manera de expresar lo que otros no quieren expresar.

A mediados de Abril de este año, mientras miraba desde un lado, encontré una visión de futuro en un momento mucho más oscuro. Esto fue como lo traduje.

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