Regresando

Cambio de ritmo para el blog

Aparto un momento la atmósfera un tanto oscura que me ha invadido estas semanas para hacer una actualización sobre el blog.

Llevo un par de semanas con el ritmo de publicación aumentado. Muchas cosas en muy poco tiempo, y ganas, casi terapéuticas, de escribir. Es que no sólo me han pasado muchas cosas, sino que además mi momentánea obsesión por los trabajos de Wes Anderson alcanzó su punto álgido, y se ha dado muy bien a darme una especie de arquitectura sobre la que construir estos extraños relatos que han ido apareciendo estos días.

Así que, de una manera fortuita, mi vida se ha convertido tontamente en algo más o menos relatable, así que he aprovechado y he sacado todo lo que he podido de todas estas sensaciones que a veces amenazaban con atarme a la cama y esconderme del mundo.

Sin embargo, yo no soy capaz de mantener este ritmo durante mucho tiempo. Ha sido un bonito experimento en medio de esta tormenta, venir aquí y dedicarle un buen rato a estar delante de la pantalla, intentando encontrar la manera de abrir las puertas y expulsar lo que me carcomía. Ser un poco más abierto y al mismo tiempo un poco más onírico, decir las cosas sin ser evidente.

Como digo, ha sido bonito, y también doloroso. Pero no pretendo volver al vacío emocional que construí unos meses atrás. Hay cosas que ya no podrán volver, y una de ellas es la inacción que me lleva deteniendo desde hace tantísimo tiempo. Ya casi no recuerdo cuando no era así, y esta manera de ser ahora me resulta pavorosa. Y nunca me he sentido más contento de sentir miedo.

No creo que vaya a haber cambios radicales. Me conozco demasiado: me resisto a los cambios cuando son tan repentinos. Pero, de la misma manera que la canción que acompaña este post va cambiando paulatinamente hasta convertirse en algo totalmente distinto, así me gustaría ir evolucionando. Sutilmente, con mejores y peores momentos, hacia algo mejor, alguien mejor. Más fuerte, con menos remordimientos y con más ganas de que llegue el mañana.

Y eso que el futuro es más incierto que nunca.

Además, le prometí a cierta estrella que cambiaría un poco el tono de las próximas entradas. Así que debería intentar escribir algo un poco más alegre… ¡aunque no prometo nada!

Viejos tiempos, nuevos tonos

Asaltado por la nostalgia que traen canciones que han estado conmigo suficiente tiempo, intento poner poéticamente sobre la mesa lo que ahora es mi alma embarrullada.

A mediados de Septiembre de 2012, con un poco de falta de sueño, una confesión se abre paso entre las ideas confusas.

 

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Querer ser tan alto como la luna

Incapaz de mantener mis propias pasiones, me resulta difícil pensar que pueda aconsejar sobre las de los demás. He aquí la confesión.

También a mediados de Abril de este año, en medio de una situación totalmente nueva para mí, me encontré en cierta manera superado, y de esta manera escribí lo siguiente.

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Inexplicable sentimiento de derrota

De repente, en lo que podría considerarse uno de los mejores momentos de mi vida, me encuentro perdido y sin energías. Mi cabeza me pide a gritos una liberación de una cárcel de cristal.

https://dl.dropboxusercontent.com/u/10059366/Wordpress/END%20-%2011-Komm%2C_susser_Tod.mp3%20

Hace algo más de un año atrás, andaba perdido. En particular, a principios de Junio del año pasado volvía a recurrir a una canción que, desde siempre, me ha impactado mucho.

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Tras la tempestad, el silencio

Ayer la dejé y me derrumbé ante ella. Sigo pensando que no merezco lo bien que se portó conmigo. Tengo que expresarme.

Durante uno de los momentos más convulsos de mi vida, el 27 de febrero de 2013, escribí una pequeña confesión que apenas sí era lo suficientemente clara como para ser leída. Con tanta confusión y dolor cómo era posible tener el cuerpo, eché la mirada atrás a los días anteriores e intenté sacar algo de claridad entre toda la lluvia.

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The one in where I get some measure of closure

Con un poco de inglés consigo explicar un concepto que marca el final de una época de mi vida.

Recuperando entradas antiguas, aquí viene una de principios de 2012. Ya iba siendo hora de quitarla de la lista de borradores, ¿no?

The one in where I get some measure of closure

Supongo que el inglés me gustó desde el momento en el que me dí cuenta que era una asignatura, allá en primaria, en la que no necesitaba invertir ningún esfuerzo y, aún así, sacaba con nota. Era fácil, casi evidente, resolver los ejercicios que, tema tras tema, pasaban por mi cuaderno y mis ojos. Bastantes horas dedicadas a jugar juegos cuyos textos estaban escritos en el idioma de Shakespeare y ningún recelo en preguntar o buscar lo que significaba todo aquello que no entendía (costumbre que desgraciadamente voy perdiendo), y así el Inglés pasó de ser un problema a casi una afición. Así que, no es sorprendente, creo yo, que hoy en día haya veces que al intentar explicar ciertos conceptos, sólo acudan a mi mente vocablos ingleses.

Una de estas palabras que creo sinceramente que el castellano debería tomar prestada es closure. Si no me equivoco, es una especie de adjetivización del verbo close, que significa “cerrar”. Algo así como “cerramiento”, es usado en multitud de contextos, pero uno en especial es el emocional. Haber alcanzado emotional closure es un sinónimo de haber atravesado y terminado una fase emocional de la vida. Es un concepto que quiero pensar la mayoría de las personas conocen, pues al fin y al cabo todo el mundo evoluciona de una manera u otra. Y sin embargo, ¡qué pocas palabras me salen al pensar en ello!

En fin, el asunto es que precisamente, siento que con el fin del año, también ha llegado el fin definitivo de una etapa emocional de mi vida. Soy bastante bueno en aferrarme a cosas del pasado y seguir viviendo como si fueran presentes, incluso cuando paso por los días sin más pena que gloria, aún llevo por dentro ese sentimiento de seguir teniendo lo que ya se ha perdido. En muchas ocasiones, es una habilidad útil, ayudando a la creación de rutinas estables que perduran incluso en situaciones cambiantes y, en consecuencia, algo aterradoras. Y sin embargo, como no me canso de repetir tanto aquí como IRL, demasiada rutina y se termina por perder uno en un mundo irreal.

Finalmente, tras casi un año de comunicaciones casi inexistentes, me imagino que inconscientemente incapaz de aceptar lo inevitable, todas las estrellas que dejé en la meseta son de fulgor uniforme. Atrás quedan silenciosos ruegos, sonrisas inacabadas y alguna que otra noche insomne de risas, revelaciones y sueños. Y de esos sueños, el más loco, que es seguir la llamada que un día te consumió, ahora se traslada a una instantánea que algún día será cruz y corona de espinas. Y mientras un loco se apodera de todo aquello, con una cucharadita de azúcar, la píldora más amarga servirá de desayuno todos los días.

En fin, no me quiero poner pseudo-poético, tan sólo un signo más de la cobardía incluso ahora. A pesar de todo esto, a pesar de tal vez estar cerrando al fin viejas heridas de rojo onírico, aún me siento perdido. Algo menos que cuando este camino tan lejos de casa comenzó, pero apenas sí más cerca del final. Y es que, cuánto más creo que avanzo, más objetos a mi alrededor me producen esa melancolía alcohólica que sigue siendo mi droga más potente. Por eso me pregunto, esta primera noche de 2012, si no será más inteligente olvidarme de todo y hacer esa pregunta. Al menos así, con su respuesta, podré decir que algo aprendí en el 2011.

Impresiones

Confusión, liberación, cuando casi se ha perdido la manera de comunicación.

A veces me da la sensación de que me encuentro en medio de una batalla por conservar lo que soy.

Seguramente me estoy comiendo el coco tontamente. Seguramente, sea una primera frase demasiado melodramática para el presente que se me descubre día a día. Pero, la verdad es que, por mucho que pasa el tiempo y espero volver a encontrar el templo donde se esconden mis hojas llenas de tinta, la vida me absorbe y la desprecio y la venero sin que sea capaz de atrapar ni un momento de pensamiento quieto.

Creo recordar que una vez leí una cita que decía más o menos así: “Para escribir hay que vivir, y mientras se vive, no se tiene tiempo para escribir”. No sé de dónde salió, pero ahora mismo parece ser el motto de una vida que no se detiene, a pesar de que se afana en meterme palos entre los radios.

Así que, dividido entre el miedo a perder lo que tengo y el miedo a obtener algo que me haga cambiar aún más, floto incapaz por la corriente de arena. ¿Quién me podría imaginar así, con la cama deshecha y los labios partidos? Todo parece tan lejano y tan distinto y tan extraño… Tan acogedor y amigable como la oscuridad que conoces como la palma de tu mano.

Siento también alguna parte de mi mente que se afana en echarme la bronca. Me llama desagradecido, y no puedo dejar de darle la razón. ¿Cuántas personas no darían todo por estar en una posición parecida a la mía? Si soy experto en algo es en sacarle pegas hasta al mismísimo Nirvana. ¡Si tan sólo pudiera cambiar medio hemisferio de lado! Ahora quedo reducido a deseos.

No entiendo apenas qué puede ser lo que me lleve a esta pérdida de norte tan repentina y preparada. De nuevo, miedo. De nuevo, hartazgo conmigo mismo. En todo caso, haga lo que haga, día a día intento mantener mis metas. Intento, de alguna manera, mantener las viejas costumbres ante actividades totalmente nuevas. Ni una gota de sudor derramada sin un propósito. Sueños y esperanzas, por favor de nuevo negro sobre blanco en mi caja de Pandora.

Y esa sonrisa gratuita al otro lado de mis ojos.

Numb

Numb me ha acompañado desde hace mucho tiempo, y ha adquirido un significado que trasciende la ya notable carga que transporta de por sí la canción. Esto es lo que además significa para mí.

Siguiendo con lo que se ha convertido ya en una tradición, siento la necesidad de escribir una entrada con los ecos de una canción especial en mi cabeza.

Esta vez, el motor no es otro que Numb, de Linkin Park (grupo recurrente en mis noches de lluvia como pocos). Pista 13 de su disco Meteora, Numb es una de esas canciones que pasan a ser algo más que tres minutos y pico de canción. Es un mito.

Y es algo más precisamente por la carga de realidad que transporta. Por momentos arrancada de un drama familiar (como muchas canciones del grupo), Numb comienza suavemente, como una seda que al cabo de unas estrofas se vuelve filo cortante, una garganta desgarrada por la frustración y el odio que busca la liberación más cercana que pueda encontrar.

Sí, Numb me ha hecho pensar más de una vez en otras terribles posibles realidades. En realidad yo no debería ni escuchar la canción: acepto totalmente que al menos por ahora, me pueda identificar con ella. Tengo mucha suerte en ese sentido. Y aún así, de alguna manera, usando un término que suelo repetir, no puedo evitar resonar con el sentimiento que hay detrás de la música.

Al fin y al cabo, las exigencias de eso que llamamos sociedad nunca son satisfechas. Día a día, semana a semana, lo que una vez fue visión de futuro ahora se cristaliza en actitud de presente. Y cuando no cumples, cuando desatiendes las normas y no tienes miedo de mostrar cuán poco respeto le tienes a eso que se supone que tienes que ser, ¡amigo! ¡Cómo cambia la expresión del animal social! A veces, en medio del griterío y el paso acelerado del tiempo, cuando mis oídos están cerrados y los ojos no pueden evitar ver, entonces consigo que la calma me haga de máscara. Entonces, las imágenes de las personas viviendo a mi alrededor corren como una película mal preparada, y termino por ver las marcas de cambio de rollo.

Aún así, en general y a diferencia de la canción, no me puedo quejar. Paso a paso, finalmente siento que me estoy acercando al resultado de esa ecuación que de joven escribí en mi mente. Para bien o para mal, las cosas buenas son cada vez mejores, y las cosas malas son cada vez peores. La paciencia, por ejemplo, parece que la gasté toda de joven, y ahora es un recurso que pierdo con una facilidad enervante… Sin embargo, he aprendido a aceptar ese tipo de cosas, más o menos, y ya no me llenan de temor.

Por eso, aunque a veces esté más decaido o desengañado, como un día de lluvia que al final se queda sólo en nubes, aún así estaré feliz. Porque, a fuerza de imaginación, ningún mundo será demasiado terrible como para que una sonrisa y una historia no lo puedan rehacer como un paraíso en el que llevar a cabo esa acción que los amigos hacen que merezca la pena: vivir.

Adenda

Han pasado ya seis meses desde que escribí lo anterior. Mucho ha pasado desde entonces y hoy, a Mayo de 2012, a punto de tener que enfrentarme a los nuevos exámenes, vuelvo a escuchar con ferviente impaciencia Numb. No puedo decir que me sienta tan optimista como me encontraba en esas últimas líneas. Ahora mismo seguramente se pueda decir que estoy en la cima de mi vida. El horizonte al fin muestra visos del final de esta larga carrera universitaria (a pesar de que el futuro después no pinte nada bien profesionalmente), he encontrado a una persona maravillosa que está dispuesta a acompañarme en el que se convierte en nuestro camino a pesar de todos mis fallos, y mi círculo de amigos se ha expandido aún más (lo que hace que me cueste más mantener el contacto con todos, pero eso lo quiero arreglar).

Y aún así, siento que algo se me escapa. Desde hace un tiempo ya, he perdido gran parte de mi capacidad de escribir. Se podría argumentar que lo único que pasa es que de repente tengo muchas cosas a las que dedicarle tiempo, pero no podía terminar de creérmelo. De alguna manera, estoy atorado. He perdido el orden, he perdido el silencio que me ayuda a manejarme. Tal vez tan sólo esté siendo nostálgico, pero no quiero dejar de escribir, ni aquí ni en la página de fanfiction. Tal vez me esté volviendo mayor. Tal vez tenga que empezar a calzarme unos zapatos más grandes y más nuevos. Pero no puedo evitar pensar que eso significaría perder una parte buena de mí.

Bueno, tal vez sólo sea el calor y los exámenes. Veremos.

Las Navidades del fin del mundo

Resumen de las Navidades del 2011, con pasos y cambios vitales que poco a poco van formando la coherencia en medio del caos.

Otra de esas entradas un poco atrasadas pero que merece la pena postear igualmente.

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