La cordillera de los originales

Un libro de oportunidades.A veces, tu historia favorita no es el lienzo adecuado sobre el que desarrollar todo lo que quieres expresar. Es entonces cuando los originales entran en escena.

Los originales, a diferencia del fanfiction, no beben directamente de un trabajo de ficción previamente hecho. Son material del todo nuevo, salidos sin edulcorantes ni sabores previos directamente de las mentes de todo tipo de personas.

Curiosamente, a pesar de la clara e insalvable diferencia con el fanfiction, hay quién se afana en incluir a los originales dentro de este. Por esa razón, no es raro ver como subgénero el fanfiction original, un compendio de antónimos que no trata sino de inmiscuir en temas ajenos a dos perfectos extraños que tienen su lugar muy bien definido sin necesidad de estas ambiguas uniones.

La naturaleza de la historia original lo diferencia de manera notable en varios aspectos del fanfiction. Como tema recurrente en esto de publicar por Internet, el original está, casi por completo, libre de trabas legales. Son trabajos que cada uno ha ideado desde el nacimiento hasta la presentación en sociedad; casi como si se tratara de un libro, pero aún con más libertad, el autor tiene plena potestad sobre lo que ha creado. Nada de disclaimers ni nada por el estilo. Nada de eso es necesario. Incluso tiene la rara posibilidad de poder editar sin mayor esfuerzo sus obras, a diferencia de las que están impresas, que no lo tienen nada fácil. Pongo "Fanfiction original" en Google Images y aparece esto, ¡¿por qué?!Sin embargo, en plena vorágine entre el derecho adquirido y el derecho concedido, muchos son los que desean que se vea públicamente su apoyo al “saber común”, y se apuntan al carro de las licencias libres o Copyleft (cosas diferentes, dirán los que saben de esto, pero en el fondo con un objetivo bien parecido). Este servidor no es una excepción, y sin mucho dificultad, con un pequeño banner y un link, he definido como quiero que se difundan mis escritos. Rápido, sencillo y libre, muy libre.

Además, hay otra diferencia intrínseca con el fanfiction, y seguramente, la más importante: No más mantener a los personajes dentro de personaje. No más seguir unas descripciones fijadas, ni una historia ya escrita, ni tener que lidiar con docenas de acrónimos como AU, OoC o Ra/Ak.Sin embargo, aún estamos muy lejos de escribir un libro. La historia original libera al sufrido escritor del tormento de un material de partida que, tal vez, ya no le resulta tan fascinante como cuando lo descubrió por primera vez.

Al final, sin embargo, la historia original no es sino otro recurso más para poder expresarse. No es ni mejor ni peor que el fanfiction, tan sólo se centra más en otro aspecto de la creación. Por supuesto, lo más recomendable sería probar ambas caras de la moneda hasta encontrar cuál es la que se adapta mejor a nuestras intenciones.

Escribir una historia original, sin embargo, sí tiene una particularidad a recordar. Y es que, en este tipo de trabajo, la barrera que presenta el trabajo de base, sus personajes, situaciones y localizaciones, se derrumba. Se derrumba y deja paso a una conversación mucho más directa entre el autor y el lector, ya que los personajes, situaciones y localizaciones resonarán, casi con toda seguridad, mucho más con el autor cuando él mismo los ha creado que habiéndolos tomado prestados de otro. Por eso, se muestra de forma más directa y completa, dejando ver más de sí, de su imaginación y de su alma, en busca, casi sin excepción, de alguien que escuche las palabras que bullen en su interior, ya sean de risa o de llanto.

Mis originales

Principalmente uso este género como desahogo anímico. A veces son mis problemas, a veces no son míos pero cargo con ellos. A veces tan sólo fueron dos palabras que me hicieron imaginar un cielo lejos de aquí. A veces, es simple miedo al futuro o al pasado.

También he comenzado (y poco más) algunas historias originales, aunque la mayoría están demasiado verdes como para poder publicarlas, ya que no tienen ni un capítulo completo. Por último, también debería mencionar mis demasiado-infantiles-pero-aún-así-queridos intentos de poesía. Es lo primero que empecé a escribir, al fin y al cabo, y aunque un poco dormida en los últimos tiempos, sigue siendo la forma de expresión que me abrió al mundo.