Rincón de lo original

Un libro de oportunidades.Hace mucho tiempo, me dí cuenta de que mis palabras caían en el pozo del silencio.

Y dándole muchas vueltas descubrí que había una poderosa razón para tan triste destino: mis palabras estaban huecas.

Nada de lo que decía tenía ninguna importancia, ya que tan sólo servían para rellenar el hueco tan aterrador que produce el silencio. Ninguna palabra que yo pronunciase tenía un propósito; ninguna podía afectar al mundo a su alrededor. Eran palabras fantasma, vacías de significado y huérfanas de propósito.

Por esta razón, empecé a escribir. Porque cuando la palabra se escribe, se adentra en una realidad distinta. Una en la que perdura, en la que madura y puede encontrar, al fin, un significado y un propósito.

Ya son muchos años de aventura, y poco a poco he ido encontrando un lugar y una manera para escribir estas extraños y originales textos. Algunos no son más que la expresión, normalmente nocturna, de alguna idea o pulsión que se afanan en llenar toda mi mente; otros están más adornados, y pueden llegar a ser verdaderos relatos, con sus personajes y todas las características de una historia en toda regla. También hay microrrelatos, varios de ellos creados a propósito de algún concurso o convocatoria.

Finalmente hay que mencionar todo eso que es historia, pero no es nada de lo anterior.

Según pasa el tiempo, la libertad que me da este tipo de escritura, en contraposición al fanfiction, me está llevando a practicarla regularmente. Algunas noches, de hecho, se convierte en una necesidad que, sólo al cumplirla, me permite conciliar el sueño. Se podría decir que, al menos en el momento de escribir estas lineas, está cerca de convertirse en una necesidad fisiológica. Todavía tengo el corazón demasiado pequeño como para abarcar todo lo que siento a veces.Sin embargo, aún estamos muy lejos de escribir un libro.

Mis originales

Principalmente uso este género como desahogo anímico. A veces son mis problemas, a veces no son míos pero cargo con ellos. A veces tan sólo fueron dos palabras que me hicieron imaginar un cielo lejos de aquí. A veces, es simple miedo al futuro o al pasado.

También he comenzado (y poco más) algunas historias originales, aunque la mayoría están demasiado verdes como para poder publicarlas, ya que no tienen ni un capítulo completo. Por último, también debería mencionar mis demasiado-infantiles-pero-aún-así-queridos intentos de poesía. Es lo primero que empecé a escribir, al fin y al cabo, y aunque un poco dormida en los últimos tiempos, sigue siendo la forma de expresión que me abrió al mundo.

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