Un poco de Navidad y sus sombras

Poema en rima libre de melancolía y lluvía en Navidad.

No sé si fue en Navidad o Nochevieja. Pero llovía con cierta intensidad. Y frente a la cocina de mi casa en Burgos, hay unas escaleras de cemento que suben, suben y unen dos partes de una “urbanización”. Luego, más adelante, tienen unas hermanas de madera que atraviesan el bosque del monte y terminan por dejarlo a uno en el castillo de Burgos. Pero esas son demasiado lejanas y escondidas, y a mí las de cemento son las que me hicieron pensar. Tanto tiempo viéndolas y nunca me había parado a pensar que, efectivamente, podían esconder una historia, ser el reflejo de otra confesión. Y empecé a escribir, y cuando me dí cuenta, no había ni rima, ni métrica ni orden. Apenas había belleza. Tan sólo fluir, como el de la lluvia escaleras abajo. Y por eso este se lo dedico a ese buen amigo que nunca dejará de abogar por la rima libre y la libertad en la métrica, y por fluir por este mundo rocas inamovibles y presas disfrutando cada instante del que disponemos.

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Una ración pequeña de alma

Poema sobre el deseo de cambiar, y no poder, lo que podrías desear a tu alrededor.

El recurso de la repetición tiene una fuerza increíble si usa bien por un simple hecho: la vida es repetición. Repetimos una gran cantidad de acciones a través de los días, de las semanas e incluso de la vida. Y no en cosas tan evidentes como comer, dormir o ducharnos. También pasamos nuestro tiempo pasando por las mismas calles, viendo el mismo paisaje por la ventana o incluso intentando acordarnos de las mismas tareas repetitivas, una y otra vez. O incluso en cosas más pequeñas: nos atamos los cordones a diario, fregamos y pensamos en las mismas personas. Normalmente con una sonrisa en la cara. A veces, con los ojos cerrados.

Por eso, como decía, el recurso de la repetición puede tener una gran fuerza. El que lee se acomoda al suponer lo que viene después y acertar. Se adormecen sus sentidos, decae su actividad, su intento de comprender lo que viene. Y finalmente, cuando se encuentra en esa especie de sumisión, se le despierta con el cambio. Se le saca de su rutina diaria y se le agita, aunque sólo sea momentáneamente y de forma metafórica, para que se libre del peso de la rutina y pueda ver un poco por encima de lo que acostumbra.

Con esta intención escribí lo siguiente.

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Ahora, cuando ya es nunca

Poema de una persona que se ha quedado sóla en el mundo, tan sólo rodeada de demonios con forma humana y sus pesadillas.

Por cierto, 2010 se ha acabado. Lo digo por si alguien no se había enterado. Y lo digo también porque, aunque 2010 será recordado como el año de muchas cosas, unos cuantos, entre los que me incluyo, lo recordaremos también como el año en el que el fenómeno zombie alcanzó su apogeo y su aceptación a nivel general. Si hasta en Pasapalabra lo metieron como “Empieza por Z: Dícese…”

En fin, recuerdo haber leído una especie de ensayo que trataba de responder a esta fascinación creciente por los zombies. Y uno de los argumentos que más me gustó fue el que afirmaba que a la gente le fascina la posibilidad de la autodestrucción. Un día te levantas, y ya no hay policía, ni políticos, ni razones por las que no matar al prójimo. Todo se ha ido al garete, así que tienes carta blanca para hacer lo que te dé la gana. En realidad no debería ser así, pero bueno. El hecho es que estar solo en el mundo no es un tema nuevo ni extraño, pero sigue manteniendo su poder de fascinación. Eso es, básicamente, lo que hay detrás de esta pequeña cosilla que he escrito.

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Testamento vital del que perdió el juicio

Falto un tanto de ideas, y más muerto de sueño de lo que debiera, subo este poema (que en parte era una práctica de la rima ABABABCC, sin contar la métrica) que escribí, si no recuerdo mal, durante las prácticas de Termo y Mecánica, esas grandes aspiradoras de tiempo, hará ya tres años.

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