INTERCAMBIO: Un yatai por un artista marcial

INTERCAMBIO: Un yatai por un artista marcial

“Bueno, creo que es hora de que sepas como ha cambiado todo mientras estabas ahí haciendo el vago.”

Estoy enamorado de ese brillo marrón. Y esa sonrisa suya… Nunca he podido resistirme. Sólo esa sonrisa podía, y puede, llevarme a las nubes. Es… increíble. Hmmm, creo que he oído eso antes. Oh, bueno, serán cosas mías… “¡Qué es eso de ‘haciendo el vago’! Descansar no es hacer el vago.” Je, ya no sé ni lo que digo. Bueno, si la hace sonreír…

“Calla baka. Mira, de lo que quiero hablar es muy… serio.” ¿Y esa mirada triste? ¿Qué demonios ha pasado? “¿Qué pasa Akane?” Y… ¡Oh, no! Ahora lágrimas. Pero ¿por qué? “Sólo quiero que sepas que estas semanas han sido muy duras… muy duras…” Pero ¿cómo? No creo que… ¡No! Ryôga no haría una cosa así. Y a Happôsai no es difícil controlarle.

“¿Por quién empezar…? Tal vez… Sí, Ukyô será la mejor.” Habla sola… ¿Cuánto sabrá de todo esto? Y… espero que no haya estado así estas semanas… me mataría. “Mira Ranma, creo que lo mejor será contártelo poco a poco. Esto… estuve hablando con Ukyô, justo el día antes de que despertaras. La pobre… no sabía que hacer, estaba tan confusa…”

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Umm… no es un mal día. Clientes por aquí, yenes por allá… Je, a veces me sorprendo a mí misma. Un momento. “¿Konatsu, todavía queda salsa de soja?” No estoy segura. Creo que había un bote entero, pero… “Sí Ukyô-sama, todavía hay un bote sin empezar.” Uf ¿por qué tiene que llamarme ‘Ukyô-sama’ todo el rato? No me gusta. Me hace sentir… ¡Eso es! Voy a preparar un okonomiyaki especial. Seguro que Ran-chan se alegrará. La comida de Akane… bueno, todavía tiene mucho que mejorar.

A ver… un poco de esto, una vuelta… un, dos, tres y cuatro. Un arte, está claro. ‘Con todo mi amor, para Ran-chan’. ¡Eso es! De acuerdo, sólo quedan unas horas, así que… “Konatsu, te dejo al cargo un rato.” Mejor darle unos consejos, pero más cerca. Me voy a quedar afónica si sigo gritando. “Konatsu, te acuerdas de la última vez que te deje al cargo ¿verdad?” “Sí, Ukyô-sama. Hace un par de días.” Ya estamos… “Bien, pues tal y como lo hiciste la última vez está bien. Eso sí, recuerda que no es necesario recibir a cada cliente de una manera tan formal.” Debió ser un espectáculo por lo que oí… “Hasta luego entonces.”

Ah… el aire fresco de la tarde… ¡Qué bien! Pero… ummm… nubes negras… un mal augurio. Bah ¿pero qué digo? A ver, el dojo Tendô es… por ahí. Bien, adelante pues. Espero que Ran-chan esté bien. No estoy segura, pero creo que se le veía un poco decaído esta mañana en el colegio. Pero esa lagarta de Shampoo… siempre intentando que Ran-chan la abrace. ¿Será posible?

Y Akane, como siempre, celosa. ¡Ja! Y luego nos llama inmaduras a nosotras, y es ella la que siempre está celosa cuando nos acercamos a Ran-chan. Ah… me pregunto… la boda fallida. ¡Cómo se me ocurrió! Temí que Ranma se enfadara de verdad. El pobre, Akane le está comiendo el tarro, y además está el compromiso de ese inútil de su padre y el señor Tendô.

Bah, seguro que dentro de nada se da cuenta de que yo soy la única que le cuidará y le escuchará. Ah… ya puedo verlo. Ahí está, el padre de mis hijos, o mi ayudante o… Bueno, me da igual con tal de que esté a mi lado… De acuerdo, ahí está el dojo Tendô. Ay… me gustaría que cuando Ran-chan y yo vivamos juntos, lo hagamos en una casa como ésta. Me recuerda tanto a mi casa…

No creo que les importe que entre sin llamar. ¡Qué ilu…! ¿Eh? “Hola. La puerta estaba abierta y he pensado que no les importaría. He venido a traerle a Ran-chan una merienda. ¿Dónde…?” ¿No están muy serios? No sé… algo me huele mal. “Pasa algo.” “Oh, Ukyô, no te he oído entrar. ¿Querías algo?” Uh, oh. No sabía que Kasumi supiera mi nombre. Bueno, al menos alguien me responde. “He venido para darle este okonomiyaki a Ran-chan.”

“Oh, lo siento Ukyô, pero no sabemos donde está Ranma. No ha vuelto desde que se marchara con tanta prisa hace unas horas. Suponíamos que no tardaría en volver, pues tenía unas tareas que hacer, pero no ha aparecido por aquí.” Con que ‘se marchara con tanta prisa’ ¿eh? Seguro que Akane lo ha mandado a un VAN sin ninguna razón. Oh bueno, podría esperar aquí o ir a buscarle.

“Bah, seguro que está por ahí dándose el lote con Shampoo o… con Shampoo.” Parece que ha aprendido un poco, aunque sigue igual de cegata. Si se diera cuenta de que Ran-chan sólo tiene ojos para e… No. No es verdad. Es… mentira… quiero. … Mejor voy a buscarle. “Gracias Kasumi. Me marcho a buscarle.”

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“Y luego se marchó, y por lo que me contó, estuvo luchando con Shampoo y Kodachi, o más bien, buscándote a ti e interfiriendo con las demás en lo que podía. Yo… bueno, una media hora después de que se marchara Ukyô, apareció Ryôga y llegó la llamada del hospital. Y yo… me asusté mucho. Yo… temía que…” Oh no, tranquila, que no ha pasado nada. “Ven aquí. Así. Shhh…” Así, acariciando el pelo. A ver si lo que me dijo la enfermera sirve para algo… Sí, deja de temblar. “Venga, tranquila.” Umm… fuera esa lágrima. Parece tan… pero no lo es. No es frágil. Es una luchadora.

“¿Puedes continuar?” “Sí. Gracias Ranma” ¡OH! ¿Cómo es que me sorprende, y me agrada, tanto un beso así, en la mejilla, y no uno… normal? Hmmm… Me da igual, con tal de que sea uno de Akane… “Bueno. Me dijo que esa noche no durmió muy bien y, cuando llegó a casa al día siguiente, se la veía un poco ojerosa…”

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Ah… no he dormido nada. Maldito sea el gas somnífero de esa chalada. Creo que no he podido dormir por eso. Y esa tramposa amazona… ¡Ag! Y el okonomiyaki para Ran-chan echado a perder. … ¡Ostras, Ran-chan! Todavía no sé dónde está. Bueno, supongo que en el dojo. Desde aquí… ¡Ah, ahí está! No me puedo creer que le hubiera olvidado.

¿La puerta abierta? “¿Hola?” Y… nadie sale a recibir… Aquí hay algo raro. Nada, hay que mirar… No creo que le haya pasado nada a… No. Akane está ahí, perfectamente se la ve. Está sentada, bien vestida, con la cabeza gacha, no está enfadada… ¿y llorando? Pero que demonios… “Eh, tía ¿qué te pasa? ¿Por qué esas lágrimas? ¿Acaso Ranma se ha vuelto a pasar con tu comida?” Seguramente tendría razón, aunque a veces…

“¿Ukyô?” ¡Uf, parece como si hubiera llorado toda la noche! Tristeza. Pena. ¿Pena? ¿Para quién? “Ukyô… lo siento. Lo siento de veras. Yo no pretendía, yo no quería…” ¿Pero qué pasa? ¿Se ha vuelto loca? Aquí hay algo que me huele mal. “¿Qué sientes Akane? ¿Qué pasa?” “Yo…” “Ukyô-chan” ¿Eh, Kasumi? “Ukyô, Ranma está en el hospital. Al parecer, le ha atropellado un tren. Según los médicos, ha recibido enormes daños en su columna vertebral. Dicen que será una gran noticia si puede moverse de cintura para arriba.” … ¿CÓMO? “Creo que no te he entendido Kasumi. Dices que Ranma puede que no vuelva a moverse por sí mismo.” Y… y asiente.

¡Oh, Dios! ¡Oh, oh, oh, ohohohohoh! No, no, no… Nononono… “¿Ukyô-chan? Eh… ¡Espera! Ukyô-chan, ven…” ¡DIOS…! ¿POR QUÉ? ¿Por qué, por qué, por qué…? ¡AHHHHH…! No sé, no lo sé… ¡Dios! ¿Cómo? ¿Quién? No… Es imposible. Nadie, nadie es capaz. Pero… yo… yo… no sé. Sólo eran sueños, sólo… ¿Podré enfrentarme? ¿Estaré preparada? No es posible, no es posible, no es posible, no es posible…

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“Por lo que me contó, estuvo repitiendo esas palabras hasta que llegó al Utchan. Luego lo cerró y se encerró en su habitación. Esto lo sé por Konatsu. Y estuvo una semana entera en estado catatónico. Konatsu intentaba hacerla reaccionar, la daba de comer, de beber… Pero nada. Seguía igual” Utchan… ¿Todo eso… por mí? Es… es terrible. Yo… no debería. ¿Cómo he sido así? Tengo que ir y… “Ranma, no te culpes a ti. Tú eres el que no tiene culpa esta vez.” “Pero Akane, lo que le paso a Utchan…” “Ya, ya lo sé. Sin embargo, aún queda algo por contar. Algo que tal vez sea chocante para ti…”

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“Mi pobre Ukyô-sama…” ¿EH? ¿Qué es eso? ¿De dónde ha aparecido toda esa luz? Hace un momento… ¡Espera! Eso es… ¿Ranma? No… ¡Konatsu! ¡Qué… ¿Alegría?! ¿Por qué…? “¿Ukyô-sama? ¡Ukyô, estás aquí! ¡Has vuelto! Ukyô…” Hey hey hey… ¿Qué es esto? ¡Ni que me hubiera perdido…! Sólo hace un momento que estaba allí… ¿O no? “Hey Konatsu, tranquilo chico. No pasa nada…” Dar palmitas en la espalda, dar palmitas en la espalda… Eso es lo que hacen las películas… Bueno, ya está. “¿Ukyô-sama, real-realmente estás bien? ¿Es cierto? Después de saber lo del pobre Ranma-sama, te pusiste…” ¿Ranchan? ¿Le ha pasado algo ha Ranchan? Pero si yo… Yo… Es-es… ¿QUÉ?

“Un momento, un momento Konatsu. ¿De qué estás hablando? ¿Qué le ha pasado a Ran-chan?” No… no… ¿De qué estará hablando? Y… ¿esa cara? La sorpresa, la pena… ¿Por qué? ¿POR QUÉ? “Ukyô-sama… supongo, supongo que el shock… o algo más, no estoy segur…o, ha hecho que…” “¡Vamos de una vez, venga!” “Ya, ya, Ukyô-sama. La cosa es que has olvidado que, seguramente, Ranma-sama no pueda volver a utilizar las piernas…” … ¿Cómo? “Konatsu, si esto es una broma, te aviso que es de muy mal gusto…” “Ay, Ukyô-sama, me encantaría que fuera una broma. Hace una semana que estás ahí tumbada, catatónica, después de oír la noticia de boca de Kasumi Tendô.”

Pero… no me explico… “¿Cómo-cómo fue?” “Eh… Ukyô-” “¡Dime cómo ocurrió!” ¿Por qué se lo piensa? “Por lo que sé, Ranma-sama aterrizó delante de un tren que pasaba por aquí sin tiempo para esquivarlo…” Aterrizó. Aterrizó… fue-fue… esa maldita… “¿Quién le hizo volar?” “Ukyô-” No “NO. DÍMELO” “A-Akane-sama” Dios, lo sabía, lo sabía, todo culpa de esa maldita-maldita bruja. “KONATSU, ENCÁRGATE DEL RESTAURANTE.” “Ukyô-sama, no debe, no es lo que…” “ADIÓS”

He… Hehehehe… Me la voy a cargar. Y encima tengo una excusa. Y mi Ranchan no va a detenerme. No. No esta vez. Esta vez se ha pasado. Se ha pasado, ¡maldita sea! A la derecha ahora. No. Esta vez nadie la va a salvar. No tiene excusas. No. Ja, ahí está. ‘Dojo Tendô’. A partir de mañana, eso será ‘ex-Dojo Tendô’. He, hehe… “Jajajajaja”

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“No… No puedo creer…” “Pues créelo.” ¿Está segura de eso? Utchan… Utchan, ¿capaz de eso? No puedo creérmelo, no puedo… “Sí Ranma, lo sé. Es difícil de creer que Ukyô pudiera romperse de esa manera, pero sucedió. Um… Este… Este corte en el costado lo demuestra.” ¿Cómo? ¡Oh, jo…! Es verdad… Ahí está la marca, a unos diez centímetros de la axila… No fue muy profundo, pero… Ukyô… tú no eras así de niña, ¿verdad? ¿VERDAD? “Dios… Lo siento mucho Akane… Todo esto es culpa mía.”

“¡Hala… Allá que vamos otra vez!” ¿Por qué pones esa cara de exasperada? No me aparté a tiempo, me atropelló el tren y por eso Ukyô se puso así. Por tanto, si no hubiera… “Oh no. No, no y no. Ya sé lo que estás pensando Saotome. ‘Ha sido mi culpa porque fui atropellado por un tren’. Bueno, pues ni se te ocurra pensar así. Lo que hizo Ukyô es responsabilidad suya y sólo suya.” “Pero…” “Ni peros ni gaitas.”

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