La vuelta (I)

En Nerima, no fueron todo fracasos. En contadas ocasiones, fue un vencedor.

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El momento es aproximadamente a los 17 años.


La vuelta (I)

De vuelta, al fin, sobre sus propios pies.

Mousse suspiró, miró una vez más el cartel y, finalmente, entró. El restaurante estaba totalmente oscuro, tal como preveía. Eso no evitaba que este vacío le resultase nada menos decepcionante, pero no tenía a nadie más que culpar que a sí mismo.

Cerró tras de sí con todo el cuidado del mundo. Después de la falta de recibimiento, lo menos que quería era recibir una bronca extra de la momia disecada. Se iba a llevar una de todas maneras por haberse visto involucrado en todo este asunto con la dinastía Almizcle, así que eso, no tenía ganas de añadir otra más a su cuenta.

Cuando terminó, recorrió el camino hasta su habitación a oscuras sorteando las mesas que sabía que tenían que estar ahí.

Tenía que reconocerlo. Había una parte de sí que le decía que tal vez había juzgado mal a Ranma. Claramente, Ranma era un bocazas desvergonzado e irrespetuoso, saltimbanquis y gallito que la mayor parte del tiempo que no era una molestia infernal era cuando no estaba alrededor. Sin embargo, a pesar de todo ello, era cierto que había arriesgado su vida para que él y Ryôga pudieran recuperar sus formas originales. También era cierto que Ranma sólo había recuperado su hombría gracias a ellos dos. Así que más o menos estaban iguales.

Y además estaba el asunto de que había ganado a Herb en su propio campo de maestría… Era difícil haber presenciado el Hiryuu Shoten Ha modificado y no quedar asombrado.

Sinceramente, si no fuera por sus continuos intentos de seducir a Shampoo, a él no le hubiera importado firmar una tregua con Ranma. Quizá incluso pudieran llegar a ser amigos…

¿Qué estaba diciendo? ¿Ranma y él, amigos? Nunca pasaría. Con Shampoo de por medio, nunca podría descansar hasta mostrarse digno de ella.

Si ella les pidiese ser amigos, sin embargo, eso sería harina de otro costal…

Se espetó una vez más por sus ideas extrañas. Haber estado tanto tiempo convertido en pato debía haberle afectado a la sesera, o al menos eso era lo que se decía. Se escabulló rápidamente hacia su cuarto y cerró en un silencio perfecto tras de sí.

—Al fin has vuelto.

Casi le dio un ataque al oír la voz de Cologne en su habitación antes incluso de haberse girado tras cerrar la puerta.

—Sí, aquí estoy.

—¿Qué fue de la tetera y el cazo?

—El cazo sigue en posesión de los Almizcle. La tetera descansa en el fondo de lo que una vez fue el monte Hôrai.

—Ya veo —la expresión de la vieja momia era indescifrable. Al menos, no parecía enfadada —. Deduzco que tanto el futuro yerno como el joven Hibiki han recuperado la normalidad.

—Así es.

Se instaló el silencio como una manta calurosa y asfixiante, tan sólo rota por los bien disimulados pasos de una persona en el pasillo.

—Shampoo… —empezó Mousse, pero ni siquiera pudo continuar.

—Ni se te ocurra, está… o debería estar durmiendo. Mañana tendrá que visitar a su futuro marido para cerciorarse de que está bien.

Rio ante aquello.

—¿De qué te ríes, si se puede saber?

—De que esta misma noche, Akane recibió con un abrazo a un semidesnudo Ranma. Cada vez está más claro que si Saotome tiene sentimientos de verdad por alguien, son por Akane Tendô.

Cologne no hizo otra cosa que seguir mirándole, y de repente se sintió muy incómodo.

—¿Y bien?

—¿Y bien qué? —repitió sin comprender.

—¿Y bien? ¿No vas a relatar nada de lo que ha acontecido en tu viaje? ¿Cuál fue tu aportación a la derrota de los Almizcle?

De repente, a pesar de todo lo que había cavilado durante el viaje de vuelta y toda esa noche, se había quedado sin palabras.

—Quiero saber cómo has representado a las Nujiezu en una batalla de este calibre.

—Pretendía contárselo mañana a Shampoo en todo detalle, así que…

—Quiero oírlo la primera, antes de que tengas tiempo de añadir adornos a la historia real —volvió a cortarle la momia que se balanceaba en un palo.

Se lo pensó un momento y, haciendo acopio de un serio desdén que no solía usar en situaciones así, respondió:

—Gané mi batalla. Ayudé a que los otros ganasen las suyas. Recuperamos nuestros cuerpos.

Y comenzó a dejar las cosas del viaje a un lado.

—Ahora, me gustaría descansar.

Cologne le miró una vez más, aún indescifrable, y comenzó a rebotar silenciosamente hacia la puerta.

—Shampoo nunca aceptará esto, pero estoy segura de que estas noches no las ha pasado en vela sólo por Ranma. Buenas noches.

Y así, se fue a la cama un Mousse distinto al que había llegado a Nerima.


Al capítulo anterior. O a una Vida en Momentos Congelados. O al capítulo siguiente.

Autor: Mu-Tzu Saotome

Estudiante y escritor novel, manga aficionado y cazador de bromas al vuelo.

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