Aspiraciones

Las obsesiones son eternas, pero no infinitas. Sus comienzos, a veces, son tan inocentes…

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Ocurre a los 19 años y 6 meses.



Aspiraciones

Supuso que sería un día más, un día normal en la aldea. Pero se equivocó.
Aquella mañana habló con Cologne, que le informó de que, tras el consejo al que debía acudir, iría a comer con su bisnieta y con él. Aquello fue una buena noticia, pues hacia algunos días que Shampoo insistía en que fueran a ver a su bisabuela. Así que, con una sonrisa en la cara y, aún, haciendo caso omiso a los murmullos en su camino a través de la aldea, volvió a su casa.
Allí, enfrascada en no sabía qué papeles, trabajaba incansable Shampoo. Frunció un poco el ceño. Su mujer llevaba ya semanas con esos papeles, y podía sentir la frustración viniendo de ella como olas en el mar.

–Shampoo, mi amor, acabo de encontrarme con Cologne. Me ha dicho que la esperemos hoy a comer –le informó dejando las bolsas que llevaba con la comida del mes en el fregadero.
–¡Aiyaa, eso es fabuloso! –exclamó ella, levantándose y dándole un abrazo.
Y otra vez, pensó, todo estaba bien en el mundo.
El resto de la mañana pasó mientras se dedicaba a ordenar la comida y preparaba el almuerzo que compartirían después con Cologne.
–Creo que ya está aquí –le informó su mujer cuando acababa de pasar la media mañana. No le sorprendió entonces los golpes de un bastón contra la puerta principal. Lo que sí le sorprendía, sin embargo, era lo que estaba mejorando su mujer, teniendo en cuenta que sólo entrenaba.
–¿Cómo está mi bisnieta favorita? –le llegó la voz de Cologne hasta el comedor. No estaba seguro, pero creía percibir cierta irritación en su voz, algo que su mujer notó mucho mejor y por lo que le preguntó.
–Nada, niña, nada. Mejor cuando estemos comiendo –entonces apareció por fin en la cocina y le dedicó una de esas sonrisas suyas que asustaban hasta a las sombras –. Y hablando de comer, ¿qué nos va a preparar esta vez el chef de tu marido?
–¡Es secreto! –se apresuró a tapar los cacharros antes de que la pequeña mujer se acercara lo suficiente.
–Pues entonces espero que no tarde mucho –dijo –. Estoy hambrienta.Apenas en cuestión de media hora, la comida había terminado de hacerse, y de comerse también. Lo único que permanecía en la mesa para entonces eran unos vasos pequeños y una botella de un licor de la propia aldea típicamente reservado a las sobremesas largas.
–Bueno, ¿vas a contarnos ahora qué ha pasado en el consejo? –preguntó Shampoo finalmente, habiéndose aguantado durante toda la comida.
–En realidad es una tontería –pero la excusa de Cologne no apaciguó a su bisnieta, así que continuó –. Esta mañana estábamos decidiendo qué vamos a hacer respecto a la gente del Monte Fénix, ahora que vuelven a tener a su rey y el agua para llevarlo a su etapa final de maduración. Yo quería hacer ver al consejo que, cuando vosotros dos estuvisteis allí, demostrasteis lo capaces que somos las Nujiezu, desarmando a su general y ayudando en la derrota de su rey.
–Ran… nosotros no tuvimos que hacer el trabajo más duro –intervino no sin reprocharse mentalmente por su desliz.
–De todas maneras –continuó Cologne –, mi idea era que la aldea apostara por la vía diplomática. Mandando ahora a una emisaria, podríamos asegurarnos, al menos, la no agresión por su parte, que sería básicamente como estamos ahora. A lo mejor, con un poco de suerte, hasta podríamos conseguir formar un pacto de alianza.
–¿Y qué ha pasado bisabuela? –inquirió Shampoo –Lo que dices tiene sentido, así que no sé…
–Ya, eso pensaba yo. Pero, el consejo ha decidido hacer caso omiso de mi argumentación. Han preferido mantener silencio y no abrir relaciones. También han decido obviar mi voto.
–¡¿Qué?! –exclamaron ambos al unísono.
–No es para ponerse así tampoco –trató de aplacarles Cologne –. El consejo está en su derecho de obviar a cualquiera de sus miembros. Tampoco es tan raro.
–Esto es una represalia, otro ataque –aseveró Shampoo llena de furia –. Saben que no pueden atacarnos a nosotros dos directamente, ya me encargué de eso. Así que ahora, lo hacen a través de ti. Es… Es…
–Tranquila cariño –iba a rodearla con un brazo, pero Shampoo se lo apartó de un manotazo.
–¡No! No voy a permitirlo aunque a tí te dé igual. No lo permitiré.
Y con eso, se fue a la habitación dando un portazo.
Cologne le miró fijamente, claramente esperando una explicación.
–Yo… No sé. Aún es incapaz de aguantar los murmullos, las miradas. Creo que nunca se ha acostumbrado, y le atormenta.
–Con tiempo… –empezó Cologne, pero la cortó.
–Ojalá, pero hay algo más. Creo… Creo que piensa que alcanzando el matriarcado, todo esto acabará.
–Es imposible –susurró Cologne –. Con su situación, con como volvió… No hay manera de que alcance ese estatus.
–Ya lo sé –asintió –. Por eso espero que se le pase, que termine aceptando lo que tenemos.
Pero no lo aceptó.

 


Al capítulo anterior. O a una Vida en Momentos Congelados. O al capítulo siguiente.

Autor: Mu-Tzu Saotome

Estudiante y escritor novel, manga aficionado y cazador de bromas al vuelo.

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