Violeta carmesí

Ocurre a los 26 años y 2 meses.


Violeta carmesí

Paso una hoja más, y una nueva fórmula se descubre ante mí.

La fórmula 517, una peligrosa mezcla de plantas venenosas y la piel machacada de un reptil de China. El resultado: la víctima sufrirá una colapso mortal la próxima vez que piense en algún tipo de desviación sexual.

“Pero quién define qué es una desviación sexual y qué no?” pienso con rabia contenida, cerrando el libro con fuerza. Miro a mí alrededor, y la forma dormida de Kaiko en la cama del hospital es lo único en lo que me fijo. Dos meses en este lugar odioso no le han quitado su energía, su fuerza al vivir.

Llevo días repasando las hojas amarillentas del macabro libro de recetas de champús que me dio Cologne. Hubo un tiempo en el que pensé que ninguna nueva crueldad de una Nujiezu podría sorprenderme. Sin embargo, estaba equivocado.

No hay fin para las barbaridades que esas mujeres han podido llegar a imaginar. Y lo peor es que han podido hacer reales todas esas horribles pesadillas. El control de la memoria no es sino una parte de las capacidades de manipulación del Xifa Xiang Gao.

—¿Qué estás haciendo aquí todavía? —me pregunta Kaiko enderezándose un poco en la cama —¿No tenías un trabajo que hacer?

—Estoy en ello —respondo con un susurro suave, y me levanto y dejo el libro en la silla, y me acerco a ella. Sonrío —, pero no creo que pase nada porque descanse un momento. ¿Te parece bien?

—Me parece perfecto —me lanzo a besarla. Necesito dejar atrás, aunque sea sólo por un momento, lo que he estado leyendo. Ella me responde con la misma necesidad. Por un momento, olvido todos mis problemas, y me siento completamente feliz.

Entonces, se acaba nuestro beso, y el mundo vuelve a montarse sobre mis hombros. Tomo su mano, porque no quiero romper el contacto todavía, y suspiro.

—¿Qué te pasa? —noto su tono de preocupación, y al momento me maldigo por haber esparcido mi miseria tanto últimamente —Llevas unos días que no haces más que suspirar y maldecir.

—Lo sé, lo sé… —¿qué hacer? ¿Debería decirle qué debo hacer, para lo que me estoy preparando? Es un secreto horrible, y pesa tanto guardarlo… —Yo… tengo una tarea que hacer. Una tarea que tiene que ver con las Nujiezu.

—¿De qué se trata? —pregunta incorporándose del todo en la cama. Ahora está tensa, justo lo que el médico dijo que no debía estar.

—Es complicado… y peligroso. Y seguramente sea desagradable también. No debería haberte dicho nada.

—¿Tiene que ver con Shampoo? —me mira con esos ojos suyos esmeralda, y por un momento parece que estamos conectados, que no puede apartar la mirada de sus ojos.

—Sí.

—Entonces, deberías prepararte lo mejor posible —ella tiene toda la convicción que a mí me falta. Definitivamente, la operación la ha cambiado.

—No sé cómo.

—Supongo que con ese libro que llevas hojeando casi una semana —lo señala, y una idea salta a la vida en mi mente. Busco al final del libro la última receta. La 953 es la última. Leo rápidamente las últimas tres. Ninguna me vale.

—Se me ha ocurrido algo. Di un número del cero al novecientos cincuenta.

Al principio no sabe qué decir. Pero entonces, con la mirada perdida y la voz lejana, me da un número y una explicación.

—El 817. Después de todo, para mí es el número de las segundas oportunidades.

Sonrío, y busco la receta correspondiente. Y al leerla, sonrío aún más, aunque no puedo decir que sea por alegría.

He encontrado lo que buscaba.


N.A.: Refiero a todo el que lea esto y no entienda lo del 817 al segundo capítulo. Y por cierto, el próximo capítulo, desenlace.

Extra WordPress: La receta 817 es una receta un tanto misteriosa que no se sabe muy bien como funciona. Se necesita sangre del atacante, algo de la tierra natal y un objeto que perteneció al atacante y al atacado. Además, los típicos extractos que forman un champú. Se mezcla todo menos la sangre, y se prepara. Entonces, la sangre se mezcla con el agua del aclarado. Se procede a masajear la cabeza de la forma típica, y luego se masajea un poco con el agua del aclarado. Los efectos son que el atacado, tendrá, de ahí en adelante, una parte del atacado. Una especie de vocecita en la cabeza que representa el punto de vista del atacante. Al atacado le quedan dos opciones: una, acepta y cambia, absorbiendo la parte del atacante y convirtiéndose en una persona nueva; o dos, termina volviéndose loco al querer expulsar una parte que ya es, a efectos prácticos, suya. Puede ser contraproducente si el atacado la usa para conocer mejor al atacante con motivos negativos. El nombre es: Rosas del pensamiento.


Al capítulo anterior. O a una Vida en Momentos Congelados. O al capítulo siguiente.

 

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Autor: Mu-Tzu Saotome

Estudiante y escritor novel, manga aficionado y cazador de bromas al vuelo.

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