Canciones que trascienden

No puedo negar que, en buena parte, estas entradas tienen parte de diario.

A veces se me suben las metáforas a la cabeza e intento escribir algo con cierto toque lírico. A veces toco temas un poco alejados de mí, y a veces simplemente se me va la cabeza y lo que quiero es dejar fluir mi consciencia y ver qué sale. Pero, en general, hay siempre el elemento común de hablar, más o menos rebuscado, de mí.

Eso es lo único continuo, lo único que se repite sin cesar en este lugar; algo, por otro lado, natural, ya que se trata de un blog, y ese es uno de los objetivos de un sitio así. Es, al fin y al cabo, el hilo conductor de esta historia maltratada por la pluma de este escritor regulero que soy yo.

Por eso, muy de vez en cuando, me gusta dejar todo el atrezzo y todos los maquillajes y simple y llanamente hablar de algo que me ha pasado a mí. Por suerte, no es una época que me suela durar mucho, y así no tengo que hacer sufrir a nadie más de la cuenta.

Y hoy me gustaría dar cuenta de una canción de la OST de Transistor, aunque bien podría hablar de muchas. Me gustaría centrar la atención especialmente sobre Paper Boats.

Esta canción lleva dando vueltas por mi cabeza unas semanas, y parece haberse instalado para siempre.

Y es que es increíble. ¡Cómo en tan poco tiempo y con tan pocas palabras se pueden decir tantas cosas!

La voz de Ashley Barret, la cantante, tiene un toque que parece directamente sacado del Nueva York de los años 20. Esa melodiosa seda acústica que te habla de lo imposible que es que no termine junto a alguien. Junto a él.

Porque es importante recordar a quién va dirigida la canción. Hay unos pocas con parte vocal, y todas las que la tienen están íntimamente relacionadas con la historia del videojuego. Todas están muy dirigidas.

A partir de ahora entro en zona de spoilers, así que si en algún momento hay interés en jugarlo, recomiendo no leer lo siguiente. Si no, aquí vamos.

Paper Boats en particular está dirigida al coprotagonista de la historia, el único ciudadano de CloudBank que no está en el sistema. B es la ciudad interconectada y automatizada que es, sin lugar a dudas, el tercer protagonista de la historia. Este hombre que está fuera del sistema tiene algún tipo de relación sentimental no romántica con Red, la protagonista. Y según avanza el juego, este hombre se sincera y confiesa su amor por Red. Y ésta desarrolla tanto cariño hacia él que termina convirtiéndose en algo más. Y cuando, llegado el final del juego, todo el poder que Red adquiere no puede salvar a su salvador, ella decide acompañarle en su vida en muerte.

Por supuesto, me estoy dejando cosas, muchas cosas por el camino. Pero ese es, a grandes rasgos, el devenir del argumento. Paper Boats aparece al final, cuando todo ese círculo se ha completado, y ya sólo queda expresar lo que Red ha desarrollado hacia su compañero. Cuando Red al fin puede abrazar a su compañero, ella, que ha estado muda hasta entonces, lo saluda con un “Hi” que, bueno, dice más de lo que se puede comprender sin jugar el juego. Y entonces, de fondo una imagen de ellos dos, los créditos empiezan a aparecer, y comienza la canción.

Arriba está la canción para que se pueda escuchar mientras se lee la entrada. Porque no quiero estar dedicando muchas líneas a lo que dice exactamente la canción. Pero sí quiero hacer especial hincapié sobre un par de versos.

We are magnets pulling from different poles // With no control // We’ll never be apart. Me encanta esta parte. Hacer que un concepto tan científico como el funcionamiento de los imanes se convierta en una metáfora de encontrar a otra persona. Me parece realmente excepcional. Y va tantísimo y tan bien con la temática del juego, que no hace sino reforzar la capacidad de la canción de mezclarse con el argumento y, así, reforzarlo aún más.

We can run, but we can’t hide // Try. Otras pocas líneas que me encantan. Me encantan porque demuestran una seguridad de Red en sí misma que me fascina y me enamora. Creo que durante mi vida casi siempre he volado alrededor de mujeres seguras de sí mismas. Y que, precisamente, lo que más feliz me ha hecho ha sido poder ayudarlas cuando flaqueaban en esa seguridad. Cuando necesitaban a alguien con quién hablar, con quién plantearse preguntas jodidas sobre su existencia, quiero pensar que he formado parte del grupo de personas que les ha ayudado a volver a mirarse en el espejo y ver lo mucho que valen. Porque, si alguna vez lo he conseguido… Bueno, eso vale más que cualquier otra cosa que consiga en la vida.

¡Qué le voy a hacer! Me atraen las personas seguras de sí mismas. Aunque luego eso me dé problemas cuando no coincida con ellas. Esa siempre ha sido la parte que debería mejorar.

Pero, volviendo al juego. Por lo que acabo de decir, es fácil deducir que otra razón por la que me he obsesionado con el juego ha sido, precisamente, su personaje principal. Red, esa cantante de fuego y hielo, que no está dispuesta a rendirse aunque toda una ciudad esté contra ella. Aunque lo haya perdido todo. Aunque todo esté en contra, no se rinde. Y a pesar de la admirable fortaleza que demuestra con cada paso que da, todavía sigue siendo una persona. Una mujer que está sintiendo como una persona que ha dado la vida por ella sufre y pierde la esperanza. Y como, poco a poco, se da cuenta también de que lo que siente por su salvador es más que amistad. Supongo que, en parte, esta fascinación proviene de que me considero poca cosa, un tipo corriente de poca valía, y que por eso precisamente me llama tanto la posibilidad de enamorar a alguien tan fuerte y tan autosuficiente.

Por suerte, conozco gente así. De algunos y algunas, soy amigo, y es un honor. De otra, soy algo más. Y soy muy feliz por ello. Siempre hay esa sensación, esas ganas de salvar, de abrazar y hacer sentir bien cuando todo va mal. Aunque, poco a poco, comprendo que debo respetar cuando no quieren eso.

Porque a veces es el momento de abrazar, y otras es el momento de mostrarse duro como la roca.

Y a veces hay que encarnar un ángel destructor que rehaga la realidad a voluntad.

Y ya después, en la intimidad, ya se volverá vulnerable entre tus brazos, como una niña o un niño ante la oscuridad. Esos son los monstruos de los que le puedes proteger.

Y que ella o él te proteja de los demás.

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