El de la explicación de lo que he estado haciendo

Resumen más o menos incompleto de este nuevo principio en una de las siete islas afortunadas.

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Supongo que tras estos meses de silencio debería, al menos en parte, asegurar que aún sigo vivo con un recuento de aquello en lo que, precisamente, he empleado este tiempo. Empezaré con lo más importante, y según vaya avanzando el relato, supongo que pasaré a lo más banal.

De primeras, he continuado persiguiendo el sueño que un día me lanzó a toda esta aventura universitaria. Los últimos pasos académicos, al menos del nivel básico, han comenzado este año, y aunque con un comienzo mucho menos que estelar, las perspectivas son halagüeñas. Junto a esto viene los otros grandes pasos, que son ni más ni menos que la incorporación a un grupo virtual de gente real con la afición común de la astronomía. Es este punto el que más ambivalente se está demostrando. Aunque por una parte disfruto del juego del descubrimiento una vez más, es cierto que el tiempo que hay que invertir en todo este aparato es de una magnitud pantagruesca. No obstante, como he dicho, me provoca enormes cantidades de orgullo y, por qué no decirlo, satisfacción también poder responder que sí he conocido gente y que no, no me he quedado encerrado en casa desde que llegué a todo aquel que ose dudar de mi capacidad de socialización. Supongo, al fin y al cabo, que nadie se daba cuenta de que, si no socializaba en algunos ámbitos era porque, simple y llanamente, no tenía interés.

Pero basta ya de viejas palabras tantas veces repetidas. Todo esto que ya he contado conlleva una serie de fotos y enlaces que andan al final de este post, la mayoría sacadas en las ya frecuentes subidas al observatorio de Izaña, en el Teide. Estas subidas se han convertido, en este corto período de tiempo, en la verdadera quintaesencia de estos años que he pasado estudiando. Una especie de culminación, y nunca mejor dicho, por la que no haber desfallecido durante estos años. Uno de esos momentos por los que merece la pena tanto viaje, tanto trastorno y tantos nudos en el estómago.

Además y por otro lado, tengo la oportunidad de llevar a cabo un par de deseos que he tenido desde hace ya bastante tiempo. Ya tengo localizados un par de faros que puedo visitar tan sólo a una guagua de distancia. Y algo aún mejor: ya tengo una excusa para hacer un viaje en barco. Sería un trayecto corto, de apenas unas horas hasta alguna de las islas cercanas, pero aún así me llenaría de ilusión, ya que nunca he viajado en barco, y tengo unas ganas increíbles de hacerlo. De hecho, en muchas de las historias que he escrito, he incluido un viaje de ese tipo.

En fin. El grado por ahora no es fuente de grandes ilusiones, pero el año que viene será otro cantar. Para entonces, supongo yo, ya estaré más centrado, más preparado y más a punto para dar por finalizada esta etapa. Con todo lo que eso implica (es decir, un montón de dolores de cabeza al intentar dilucidar cuál es camino que más me conviene). Además, exámenes y trabajos casi se pegan entre ellos para absorber aún más de ese tiempo que no tengo, casi hasta el punto de la ridiculez. Pero en fin, son las cosas del nuevo grado.

Finalmente, aún sigo con el picor de la escritura en el cuerpo. Aún no consigo encontrar la manera de escribir lo suficiente para estar satisfecho y, al mismo tiempo, hacerlo lo suficientemente motivado. Aún quiero seguir con la idea de un tiempo mínimo diario, pero me cuesta horrores conseguir dedicarlo.

Y eso no es sino un síntoma de lo que peor he llevado este tiempo. Viviendo con gente ya perdía el tiempo con espectacularidad, pero es que lo de estos meses ha llegado a unos niveles ridículos. Para más inri desde que no puedo jugar al Minecraft (o cualquier otro juego de PC) desde hace unos meses. Apenas hago lo mínimo, día tras día acosado por una especie de indolencia resignada que no soy capaz de sacudirme. Estoy, en definitiva, totalmente desenfocado, y lo peor es que no entiendo de dónde viene tanta tontería.

En fin. En todo caso, como digo, me he acercado muchísimo de vuelta a la astronomía. Tras el salto, pues, las fotos que lo demuestran (y que sé que disfrutarán… al menos un par de lectores).

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Autor: Mu-Tzu Saotome

Estudiante y escritor novel, manga aficionado y cazador de bromas al vuelo.

4 comentarios en “El de la explicación de lo que he estado haciendo”

  1. Sí que se disfutan las fotos si! Qué pasada…tiene que ser increíble el Observatorio! Y más aún por ser tu motivación :)
    No queda otra que disfrutar de los pasos intermedios, y si incluyen faros y barcos y estrellas y gentes y galletas dinosaurio y té pues mejor que mejor!
    inspiración y productividad para por lo menos este mes cargadito de trabajo! Miss you!

  2. ¡Qué maravilla de fotos, Rodri! wow. Infinitas gracias por compartirlas (casi tantas como estrellas…). Espero que sigas cumpliendo pequeños sueños día a día, con los ojos bien abiertos para no perderte nada.
    Disfruta!

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