La carta de una despedida

Una despedida aún más dura que las demás te lleva a pensar sobre quién dejas marchar y desear que tan sólo sea temporal o, al menos, no definitivo.

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(Las tres canciones de la derecha son la banda sonora de esta entrada, de estos días de mi vida y de este final de temporada en mi historia. Quedan, como ya es costumbre, compartidas, pues me son ya de una nueva importancia)

Ayer de madrugada tuve que dar el paseo de vuelta a casa más largo de mi vida.

http://dl.dropbox.com/u/10059366/Wordpress/Josh_Rouse_-_Quiet_Town_Official_Music_VIdeo.mp3%20 http://dl.dropbox.com/u/10059366/Wordpress/Overkil_Colin_Hay_Full_acoustic_version.mp3%20 http://dl.dropbox.com/u/10059366/Wordpress/Owl_City_-_Fireflies.mp3%20

Puede que el paseo fuese igual que los otros muchos que he dado bajo la agobiante noche vallisoletana. Y sin embargo, ¡qué losas por pies! ¡Qué profundas y tenebrosas las sombras! ¡Qué terrible, en definitiva, un camino ya conocido y transitado!

¿Y qué puede hacer que lo que normalmente sea un camino de inspiración se torne en uno de desesperación? Bueno, por segunda vez, dejaré caer la farsa de la literatura.

Una vez más, es un adiós. Pero este es especial. Habrá recuerdos agridulces; risas al empezar, cansancio al continuar, y para acabar silencio. Porque en esos momentos en los que notas de verdad el mundo girar, al ver tu punto de apoyo avanzar, lo único que pude hacer fue callar.

Aún me lo podía creer menos que tú. Aún me cuesta creerlo.

De repente, tras una posibilidad susurrada y un abrazo que terminó, fui consciente de una realidad que había tratado de evitar planeando veranos imaginarios. Deseo de verdad que esos planes, aún con su posible imposibilidad, se hagan realidad. Son mi utopía personal, mi último recodo antes de encontrarme otra vez en la Gran Vía de Abre los ojos. Y si bien no sé cómo continuar esta historia, lo que más deseo en esta madrugada es encontrar la manera.

Tengo que confesar: ahora mismo no me apetece ver a nadie. A nada. Dormir de aquí a mis cuarenta, cuando los recuerdos de esta época hayan sido destilados hasta convertirse en una sensación difusa de imperfecta y preciosa amistad. Cuando pueda convencerme una vez más de que la Tierra seguirá girando, y avanzando.

Ahora ya recuerdos, los años han sido senda más que suficiente para conocernos. Y no nos engañemos, de la misma fortuna que nos juntamos, hoy nos hemos separado. No soy raro cuando estoy contigo aunque lo sea, y odio las despedidas, así que dime, ¿ahora a quién encuentro con quién me vaya a sentir como en casa incluso en Valladolid?

No te dije nada en la despedida, pero es que tenía miedo de hacer lo de siempre: cagarla. ¿Sólo un consejo y un número (de teléfono)? Pero, como sabes, es difícil pensar cuando la mente se obceca en llenarse de despedida. Aún así, y aunque los párpados se me caigan, he de decir la verdad. Para mí, no has sido más que problemas. Sí, ese tipo de problemas que hacen que te olvides de los malos problemas, que hace que te rías a las tantas de la madrugada. Problemas que me dan nueva música y estilos que descubrir, que me dan consejos que puede que nunca siga, pero que me han cambiado la vida.

Sí, no has sido más que problemas de esos que te hacen mejor persona…

Sí, no has sido sino ese tipo de problemas que llaman amiga. Y ahora, con tanto por delante, finalmente decides lo que es mejor para ti.

Y me hace tan feliz que casi prefiero cerrar los ojos para no llorar.

Parece ser que, tal como pensaba, interactuar con la gente es más complicado y doloroso de lo que es lógico. ¿Sabes? No puedes ir haciendo que la gente se sienta feliz y triste a causa tuya al mismo tiempo. Es casi como hacer trampa.

Aún así, y volviendo a la ñoñez intrínseca del asunto. Esto no puede ser una desconexión total. Aunque sea difícil, ha de haber comunicación. Casi no me importa cómo, pues lo importante es que haya. Por móvil, internet o paloma mensajera. Temo, sin embargo, que me pase lo de siempre y que no sepa comunicarme contigo como es debido a través de las ondas.

Ahora, años después, la unión ha madurado. Tras todo, tras nada, nos encontramos donde empezamos, separados por paredes blancas, pero con un objetivo común. Sin embargo, ya no somos los que eramos, por lo que aunque donde empezamos estamos, todo es diferente, emocionante y una pizca terrorífico.

Y si algún día queremos, pues nos echaremos para atrás y veremos el mundo girar, nos reiremos y durante unas horas (días), nos intercambiaremos chapas y pedradas.

Porque eso es lo que haremos.

Sonriendo.

Autor: Mu-Tzu Saotome

Estudiante y escritor novel, manga aficionado y cazador de bromas al vuelo.

4 comentarios en “La carta de una despedida”

  1. Snifff…

    me sorprende lo mucho que se puede llegar a conocer a una persona… si tuviera que describir tus sensaciones actuales, no lo haría tan poéticamente, pero la idea sería similar… básicamente, porque no me ha extrañado ni una sola de las tres maravillosas canciones (estoy orgullosa de haberte transmitido algo), ni de que en vez de hablar y expresar lo que sintieras en esas despedidas, llegaras a casa y lo escribieras…
    eres especial, espero que a estas alturas ya lo sepas, y todo irá bien… de una manera u otra.

    para mi caso personal, me quedo con las tres últimas frases/líneas.

    1. Hey, “la camello” de la música!

      Sólo diré que el que escribe no es especial, sino de quién se escribe y de qué se escribe. Así que… ¡disfruta!

      ¡Y hablaremos!

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