Gris

Otro texto del pasado, otro recuerdo que se presenta en toda su miseria. Aquí, una de esas veces en las que lo que más quieres es detener el mundo un rato, con o sin punto de apoyo.

Gris.

Mi vida se ha convertido en una sucesión  de esos días grises en los que lo que más deseas es que terminen.

He perdido la inspiración, el deseo de hacer las cosas, y camino sin interés tanto por las calles como por las horas. Busco un humor y unas risas que ya no vienen a mí. Escribo intentando recordar otros tiempos, y al hablar, he olvidado mi presente de tan incierto que siento el futuro.

Tengo tantas dudas que el pecho me va a reventar: ¿Es esto normal? ¿Es tan importante toda esta duda? ¿Pasará algún día? ¿Recuperaré la emoción del día a día? ¿O es este gris lo que me espera para el resto de mis días? La falta de respuestas me mata. Pero obtenerlas me da aún más miedo…

Ya no hay más ficciones en mi mente. No hay más sueños locos. No más historias con mis personajes favoritos. Tan sólo realidad, dudas y las más terribles respuestas. Y la desidia de una vida que pasa sin un objetivo claro. Mis sueños, tan lejanos, tan acosados por un cerebro que lucha contra sí mismo. No puedo entender esta lucha. ¿Acaso es esto normal? Cavarse la tumba uno mismo, ¿es la maldición universal? Y si no es así, ¿qué tengo mal? ¡Qué alguien me explique como se cura uno de esto!

Una maldita sombra ante un reloj impasible, eso es lo que veo. Gente intentando llenar vidas tan vacías como la mía con alcohol, pereza y entretenimiento vacío. Y más monotonía, sin una luz que marque el final de este gris túnel de soledad, autoengaño y pesimismo.

Las responsabilidades que se apilan en la mesa no hacen más que hundirme más y más el corazón. ¿Se puede convertir en algo distinto? ¿En algo que espolee mi imaginación?

Me siento mal, como privado de uno de mis sentidos. Hace tanto que desapareció la ficción de mi mente, y sobre todo, de mis papeles, que ya apenas puedo recordar cómo se hacía. Tanta realidad, tanta alma expuesta en un museo ha terminado por marchitar la parte que siempre me ha dado más alegría, más risa, más esperanza. ¿Acaso la madurez significa consumirse de realidad cada día hasta que ya no queda nada del héroe que una vez fuimos? Otra preocupación que trato de ocultar.

Gris.

Y ahora, tan sólo una música vieja, electrónica y llena de significado puede acompañarme. Significado de soledad, de una vida mejor en un lugar inalcanzable. De una historia que por un momento consigue atravesar esta neblina en mis ojos y me permite vislumbrar una vez más aquella ilusión e imaginación desbordadas que iban a ser eternas, antes de toda esta culpa y esta presión en el pecho.

A veces, siento que me ahogo por esa presión. De la misma manera que una vez sentí todo lo que podía ser bueno en mi futuro, muchas otras veces siento todo lo malo de mi pasado. Todos los errores, medias acciones, vergüenzas y fracasos. Se aferran a mí mucho más de lo que yo quiero aferrarme a ellos. Y entiendo el alcohol. Y me sigue pareciendo una pésima solución.

Estoy tan perdido que hasta mis amigos quedan tras ese velo difuso. Vidas que temo perder por la falta de empatía, por la defensiva continua, por otro comentario sin pensamiento. Al final, los que tienen el corazón vacío han de quedarse en casas vacías. Y yo oigo el eco desde la oscuridad. Tan sólo espero que estén bien, porque apenas puedo oírles a esta distancia.

De alguna manera, deseo que simplemente haya algo que esté mal en mí. Eso sería tan sencillo… No más preguntas, no más consideraciones. Por fin, una excusa que acabara con la locura en mi mente.

La verdad es que tampoco quiero convertirme en una persona normal. No serviría para eso. Como ya he dicho, no tengo suficiente corazón para eso. Tan sólo quiero volver a tener la que tenía antes. Hará unos cinco años.

Es gracioso. En aquella época estaba verdaderamente solo. Tan sólo una ilusión, unos poemas para ella y un sueño. Luego, mi imaginación tomó el control, y era loco y alegre.

Ahora tengo amigos. Buenos amigos. Y sin embargo… vivo sin colores, sin querer pensar en los años que vienen.

Me he convertido en aquello que aborrecía hace unos años.

Soy un hombre. Sin imaginación.

Sin voluntad.

Sin calor.

Y no sé como cambiar lo que está pasándome.

Se admiten sugerencias.

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