La noticia se amplia

Con 25 años, Mousse recibe otra vez la visita de Cologne. Esta vez, sin embargo, las noticias son las peores que pudiera imaginar.

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Ocurre a los 25 años.


La noticia se amplia

Casi como que no quería que llegase este momento.

No quería que llegase como un niño pequeño no quiere que llegue su madre después de haberse comido todas las golosinas de la casa. Llevaba, ahora se daba cuenta, demasiado tiempo sin practicar ni la kata más simple, sin entrenarse en lo más mínimo, y sabía que lo iba a pagar. Era culpa suya, por supuesto, pero eso no le iba a evitar el bastonazo a la cabeza que iba a recibir.

Así que, aunque estaba esperando a Cologne delante del Cat Café tal y como llevaba haciendo ya algo más de cuatro años de forma más o menos irregular, al mismo tiempo quería marcharse. Tal vez fuera por ese conflicto interno, tal vez porque el viento le daba de cara o tal vez porque simplemente debía ser así, la cuestión es que no pudo prever el bastonazo al cogote que le cayó en aquel instante.

—Buenos días, momia disecada… —saludó con una sonrisa que escondía el verdadero dolor que sentía en el cráneo.

—Buenas, discípulo desagradecido —respondió ella y, al girarse para verla, vio que llevaba la misma expresión que él.

—¿Qué pasa? ¿A qué viene esa expresión?

—Tengo… malas noticias —respondió ella sentándose junto a él.

—¿Malas noticias? —repitió —¿Qué pasa? ¿Te han revocado de una vez el pasaporte cuando se han dado cuenta de que eres una momia andante? —bromeó, pero no pudo arrancarle una sonrisa.

—Me temo que esto es serio. Ojalá pudiera quedarme aquí contigo y con Saotome, pero tengo que proteger a mi familia. Lo entiendes, ¿verdad?

Había un tono de súplica que le puso muy nervioso.

—Yo… claro que te entendemos. Pero, ¿por qué tanta histeria? ¿Qué puede pasar que…

Y finalmente se dio cuenta. Quedar con él de un día al siguiente, proteger a su familia, el tono de súplica…

—Shampoo…

—Sí, Shampoo, mi bisnieta —confirmó amargamente —. Ha tomado el control total de la aldea. Y ahora que puede actuar libremente, ha empezado a atar cabos sueltos.

—Quieres decir…

—Quiero decir que en la aldea ya no queda ni una de las detractoras que tenía. Incluso descubrió a la que me informaba. La pobre… —meneó la cabeza suspirando —Ya no tiene freno.

—¿Crees que vendrá a por nosotros? ¿A por Ranma? —no había manera de que eso sucediese. No podía ser. De repente, se dio cuenta de que había hecho un par de muescas dónde se apoyaba con las manos en la tapia de cemento sobre la que estaba.

—Me temo que sí. Aunque me temo también que tú eres su principal objetivo.

—Eso es… Bueno, al menos así Ranma y Akane no tendrán…

—¿Pero qué dices? —se giró de nuevo hacia ella y vio la furia contenida en esos ojos que debían haber visto más de lo que nunca pudiera imaginar —¡No debes comportarte así! Hacer que te maten sería un flaco favor de tu parte hacia Ranma y Akane.

—Pero…

—¡Pero nada! —exclamó otra vez —Tú, Ranma, Akane y esa amiga tuya de la universidad. Debéis entrenar todos. No creo que venga ella en persona. Al menos al principio mandará alguna de sus “cazadoras”, como ella las llama. Podéis vencerlas fácilmente.

—Pero, si hacemos eso, Shampoo sabrá que estamos aquí con seguridad —razonó, y Cologne le asintió.

—Sí… En este caso, será importante tener una estrategia preparada para cuando ocurra —rebuscó entre sus ropas hasta que sacó un libro muy ajado y algo mugriento —. Y quizá esto pueda resultarnos útil. Unido a tu entrenamiento en las Armas Ocultas, puede que ya tengamos nuestro plan de contingencia preparado.

—¿Qué es ese libro, Cologne?

—¿Tienes un peine y un cubo de agua? —preguntó la anciana. Asintió y sacó por lo que había preguntado aún sin comprender —Bien, porque quiero que aprendas esta técnica antes de que me marche de vuelta con el resto de mi familia.

—Vas a enseñarme el… —comenzó sorprendido.

—Sí, y unido con un poco de fórmula 411, quiero que uses esto cuando alguna de las seguidoras de Shampoo te ataquen. Estoy segura de que con cualquiera de ellas será suficiente para que dejen de ser una amenaza.

—¿Y si es Shampoo la que viene?

—Entonces —dijo tendiéndole el libro —, hay más de ochocientas fórmulas aquí. Seguro que podrás encontrar una que sirva para la ocasión.


Al capítulo anterior. O a una Vida en Momentos Congelados. O al capítulo siguiente.

Autor: Mu-Tzu Saotome

Estudiante y escritor novel, manga aficionado y cazador de bromas al vuelo.

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