Rehaciendo lo hecho para hacer lo mejor

Revisando el pasado, viviéndolo en sueños y probando las posibilidades. Esa es la forma de avanzar hacia el futuro perfecto posible.

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Otro de esos textos pasados del cuadernillo de notas, este seguramente sólo tiene unos meses. Aún así, el tema, ya recurrente, del sueño y el pasado da un giro de futuro en estas palabras.

Vivo en un lago de metáforas y dobles sentidos, surcado tan sólo por unos cientos de canciones. De estos barcos de notas y sentimientos, muchos son los que han resonado conmigo en mi vida, pero tan sólo unos pocos lo hacen al mismo tiempo.

Ahora mismo vibro con la banda sonora original de una historia que, aún siendo de “chico conoce a chica”, no es una historia de amor. Es curioso porque la película me impactó algo más de un año atrás, pero no ha sido hasta ahora que se música ha cobrado total significado para mi alma.

Y aunque el presente de cualquier música sobre una persona tiende a ser efímero, su importancia puede ser descomunal.

Por las noches sobre todo, los acordes acarician mi cerebro en alocada actividad al cobijo de la oscuridad. Universos enteros vividos en cuestión de horas alcanzan su verdadera dimensión de vida en sueño cuando vienen espoleados por estas canciones conocidas. Y lo que es más, jóvenes recuerdos afloran de entre las notas, y como un elixir adictivo del que no hay desintoxicación posible, las imágenes, los sentimientos y hasta los sonidos que formaron mi vida hace un tempo se materializan de nuevo ante mí. Tienen viejos latidos de épocas más felices, y al mismo tiempo, más tristes.

Se renuevan así, casi por arte de magia, promesas hechas en silencio en las primerizas semanas de un hogar incierto y desconocido, y al mismo tiempo, resoluciones de apartamiento y soledad. ¡Cuánto dolor fantasma que no termina de materializarse! ¡Tantas ilusiones que mueren y murieron sin conocer la deliciosa amargura de la realidad! Todos esos sueños quedarán fosilizados por siempre en el ámbar del recuerdo y la memoria. A la espera…

Y mientras, poco a poco, como si no quisieran tener parte en el mundo, algunas constantes que siempre estuvieron allí, desaparecen. De alguna manera, el cambio, esa especie de actuación borracha que deseas no tener que hacer nunca, al menos a sabiendas, salta a la primera plana. Y puede que nunca cortarás para siempre con esa flor, pero te das cuenta de que tu tiempo se acaba. Lozana seguirá sin ti, y ojalá aún mejor, pero la sombra de ese simple hecho la paraliza.

Por un momento, los sueños no tienen cabida cundo es la propia realidad la que parece desmoronarse ante tus ojos. Hay insuficiencia respiratoria y el corazón te actúa de forma rara. Revisas fotos más de lo normal y actúas como un tonto más de lo esencial. Son los síntomas de la añoranza, que se muestran antes de que la enfermedad haya llegado de verdad.

Entonces es cuando los sueños toman su real importancia. Ahí me permito enmendar antes de sesgar. Dan perspectiva y años, y luego quitar ambos con la misma facilidad. No tienen siquiera porque ser agradables, con tal de que el corazón se mueva.

Y de vuelta a la realidad, con otra canción, todo vuelve a ser lluvia donde luce sol. Tanto miedo a perder… Bloquea mi mente. Me para. Me define.

Autor: Mu-Tzu Saotome

Estudiante y escritor novel, manga aficionado y cazador de bromas al vuelo.

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