Libertad y soledad

Libertad a través del sueño eterno, que no hay otra más absoluta ni certera.

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Este es uno de esos en los que la falta de energía (y una exposición demasiado prolongada a Cyrano de Bergerac) le hacen a uno en su cordura.

Libertad y soledad

Nubes, y un sentimiento de soledad golpea las ventanas.

Una niebla inexplicable lo ciega todo. Torpeza, sordera. La carretera al cielo no es sino una escalera descendiente a los Infiernos. El castigo eterno espera pacientemente al momento de tu desliz.

El tono y la melodía llegan el día en el que ya no suena tu risa. Intentando aplacar el silencio de un invierno eterno, sus mentiras son absorbidas por lo vivido, imagen de un niño feliz.

Y cuando los antiguos edificios sean derrumbados y los malditos teléfonos colgados, un nuevo cielo azul despejado nos descubrirá lo que fue ocultado. Ya sea la verdad u otra mentira que nos ponga marcha, agradecidos cantaremos hasta que desgarremos nuestras gargantas, hasta que acabemos hartos del nuevo sol o de nuestra molesta iluminación eléctrica.

Perdidos a la deriva de un presente incierto, tan sólo nos quedarán los molinos de la Mancha, donde el viento se arremolina y atraviesa certero los corazones de los hombres. Y hendidos con la fuerza de Eolo, gritan y van solos a librar batallas de uno contra ciento.

Así que, razocinio, ¡déjame! ¡Libérame de tus ataduras y permíteme alcanzar lo imposible! Porque deseo saltar del trampolín llamado vida y alcanzar las estrellas. Y que mi interior explote en cenizas que se repartan por los siete mares. Y convivir con las ballenas, las tortugas y las medusas; con las sirenas cantar al llegar la noche y luchar contra los tritones y las olas.

Y si eso no puede ser, deja que me una a la tierra. Que sea absorbido por las raíces de los árboles, conociendo al fin sus charlas silenciosas. Y sentir las montañas creciendo contra mi  espalda y los ríos acariciando mi pecho. Y sentir la fuerza prodigiosa de los terremotos y las erupciones, y el calor del sol que llega del espacio.

Porque quiero ser libre y escapar es la única manera. Y si no puedo ser, prefiero que aplasten mi cuerpo y hagan polvo mis huesos; que queman los restos y hagan desaparecer lo que quede.

Porque quiero ser libre, pero no solo.

Y si lo soy, morir.

Autor: Mu-Tzu Saotome

Estudiante y escritor novel, manga aficionado y cazador de bromas al vuelo.

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