El final del libro

Una canción, y el miedo al futuro que nace en mi al escucharla.

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Time it was, and what a time it was, it was
a time of innocence, a time of confidences.
Long ago, it must be, I have a photograph.
Preserve your memories, they’re all that’s left you.

Absolutamente todas las veces que escucho esta canción, se me empañan los ojos.

Ni siquiera alcanza a durar minuto y medio, y tan sólo tiene cuatro versos. Y aún así, mi pecho apenas puede aguantar todas las emociones que se arremolinan en mi interior al escucharla, al cantarla, al recordarla. Es el ejemplo perfecto de como unas pocas palabras bien elegidas pueden llegar a obtener un sentimiento distinto e igual de intenso que la obra más larga y compleja del mundo.

http://dl.dropbox.com/u/10059366/12-simon_and_garfunkel-bookends.mp3%20

Por supuesto, un corto inciso a la guitarra (creo que acústica) que acompaña las voces de los artistas. Es casi una tercera voz, la voz del pasado al que hace referencia la canción, dejando que su eco inunde las almas de aquellos que la escuchan. No tengo suficientes palabras para describirla con la importancia que se merece debido a mi ignorancia musical.

De alguna manera, el concierto de Andrés Suarez al que he ido hace poco (por cierto, un grande, se merece una entrada en otro momento) provocó que saltara a mi conciencia esta canción. Desde el momento en que la escuché por primera vez, supe que era especial. Al menos, para mí. Pero ha sido ahora cuando he conseguido articular de alguna manera esa enorme cantidad de emociones que genera este minuto y pico de canción.

No puedo evitar que se me nuble la vista con esta canción por una razón muy simple: para mí, significa el final de una época. Seguramente, la mejor de mi vida (al menos hasta ahora). Estos cuatro versos, con su simplicidad, su referencia a las fotos y los recuerdos, contienen estos cinco últimos años de mi vida. Dejé, aunque fuera en parte, mi ciudad y mi familia, y un pasado lleno de errores y de gris.

No desterré por completo ni los errores ni el gris, pero por el camino hice más amigos y enemigos que nunca, y maduré, de maneras que no pensaba posibles. Descubrí parte del mundo, luminoso y oscuro, lejano y cercano, real y virtual. Y lo que es más, me redescubrí a mí mismo, sorprendiéndome en situaciones que hasta entonces nunca hubieran podido producirse fuera de mi imaginación.

Y sí, a través de todo ello, tomé fotos. Con la esperanza, tal vez, de encontrarlas algún día guardadas en una caja, y sentir por un momento que vuelvo a dejar mi familia y mi ciudad, y me enfrento de la noche a la mañana a un centenar de personas desconocidas, con la feliz intención de encontrar almas que resuenen con la mía…

Así que temo que todo estos recuerdos se pierdan. Con la edad, con la distancia o la apatía. Temo como un niño la oscuridad. Y mis ojos se abren al máximo, intentando registrar cada detalle, cada sonrisa y cada manía de todos los segundos que comparto con esas personas con las que resueno.

Pero no puedo.

Y mi memoria, terrible instrumento de autotortura, poco a poco quiere deshacer mis lazos más fuertes. Mi propio yo se disuelve con ella, y por eso, temo. Ya no puedo nombrar aquel rostro, y el baile aquel que compartí ha perdido el ritmo y la canción. Aquellas flores que regalé han quedado deslavadas y sin aroma. Aquella bufanda que entregué ya no tiene color ni tacto. Aquel amor que sentí… ya no lo recordaré.

Por eso, Bookends nunca me deja impasible, por mucho que la escuche. Me asusta, porque en el momento menos pensado, perderé mis recuerdos y mis fotos de esta época. Y ya nunca volverán. Nunca.

Sí, es fácil deducir que sólo hay una cosa que me aterra tanto como lo que esta canción refiere, y esto es el futuro. No puedo ver nada más que un enorme vacío frente a mí. Oscuro y tan alejado de absolutamente todos y cada uno de mis sueños, que vivir parece más un sacrificio que una alegria.

Pero, eso tan sólo es una perspectiva. Un pequeño cambio en mi presente puede ser todo lo que necesite para dar la vuelta a mi visión de futuro. Así que, con una última reproducción de Bookends, voy a ver si hay alguna manera de cambiar, o más bien, forjar, otro futuro. Al fin y al cabo, el futuro aún no se ha formado. Es pues imposible cambiarlo. Tan sólo es posible construirlo.

Autor: Mu-Tzu Saotome

Estudiante y escritor novel, manga aficionado y cazador de bromas al vuelo.

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