El verano y la memoria

Creo que no me equivoco al aventurar que la gente que me conoce, y sobre todo los que han compartido conmigo días y días, tienden a pensar que soy, cuanto menos curioso.

Es la manera amable de decir majara.

En general, no me parece, ni es, algo negativo. Exceptuando alguna que otra neura, mi locura no es nada demasiado terrorífico (la dureza de mi cabeza, por otra parte, puede alcanzar picos inusitados). Esta faceta mía, estoy seguro, tiene muchas razones distintas y otras tantas maneras de manifestarse. Pero una que he comprobado confunde a la gente con mayor intensidad y, consecuentemente, presenta una imagen de mí más… estrambótica, es el contínuo fluir de ideas extrañas y oscuras referencias a cosas que nadie más conoce.

Y no tengo que pensar mucho para hacerme una idea de donde viene esto. Aunque una buena cantidad puedan achacarse a la (no demasiada) modesta cantidad de videojuegos que he recorrido en mi vida y series de ciencia ficción, la parte más importante, sobre todo de las ideas extrañas, tiene que surgir de mi afición a escribir y leer fanfiction.

Y entonces, la pregunta que una mente inquisitva se hará será: ¿de dónde viene la afición de escribir y leer fanfiction? Sí, señores y señoras, tres párrafos para introducir lo que quería contar en esta entrada: El de como empecé a escribir fanfiction.

Ahí, referencia a Friends.

Pero me centro. De hecho, hacía mucho que quería escribir esto, porque ciertamente es una de las cualidades que me definen, tanto en mi manera de actuar como en parte de mi visión sobre la vida. Me explicaré.

Para mí, el verano de 2004 fue, como dice Miguel Ríos aquí presente, el verano en el que encontré “mi rito y mi grito”.

Internet de “alta velocidad” (1 Mb, quién diría que se quedaría obsoleto tan rápido) llegó a mi casa ese verano. Mi hermano aún vivía en mi casa, yo aún andaba con ordenador de sobremesa conseguido a precio de saldo gracias a mi tía y él, con uno mucho más potente, fue el que presionó (y puso dinero de su primer trabajo) para que mis padres consitiesen el instalar la línea. Al menos creo recordar que fue algo así.

Lo importante de todo esto es que, con la tarifa plana, llegó la posibilidad de hacer grandes descargas. De esas de poner el emule y ¡ale!, toda la noche el ordenador encendido. Una de estas descargas, que puso en marcha mi hermano no sé muy bien por qué, fue la serie de animación Ranma 1/2. Le pregunté cuál era esa serie, que yo recordaba vagamente, y me puso un capítulo que ya había bajado.

Me enamoré (así, directamente) del humor de la serie, y por ende, de la serie. Y la diferencia con cualquier otra cosa que me hubiera gustado hasta el momento era que podía buscar toda la información que desease.

Y eso es lo que hice. Desde de ese verano hasta el siguiente, terminé de bajar el anime, descubrí las diferencias con el manga, descubrí qué era manga y anime (el lingo, vaya). Descubrí a su autora, cuales eran sus otros trabajos y me los leí también. Descubrí más anime y, entonces, cuando parecía haber agotado hasta la última gota que Internet podía ofrecerme sobre Ranma 1/2, una historia que tenía casi 20 años, encontré el fanfiction.

No recuerdo muy bien ni cúal fue el primer fanfic que leí, ni cuál la primera web que los hospedaba que visité. Puedo suponer, haciendo memoria y alguna que otra suposición razonable, que, al menos, uno de los primeros fue Most Unlikely of Friends, hospedado en Altered Destinies, la web del autor (cuando las webs aún se hacían en notepad). Por desgracia, estamos hablando de lo que, en términos de Internet, es verdadera prehistoria (o justo comienzos de la historia). He podido linkear ambas cosas gracias al Internet Archive, una web que se dedica a tomar instantáneas de… muchas otras webs, como una colosal biblioteca digital de Internet. Algún día se usará para dar clases de historia, seguramente.

En fin, de vuelta al tema. Most Unlikely of Friends, junto con sus OVAs o capítulos especiales, me impactó enormemente. Durante semanas, lo que había leído sobreescribió totalmente a la historia original en mi cabeza. De repente, todo el enorme abanico de posibilidades que podía alcanzar la serie se descubrió ante mí como un nuevo universo en expansión. Todo lo que la serie nunca había hecho, y cosas que nunca hubiera imaginado, todo estaba ahí, en algún sitio, descrito con maestría inusitada por gente que, como yo, resonó de manera excepcional con una serie excepcional, casi 15 años atrás.

No hace falta decir que me sentí como quién encuentra una mensaje guardado en una botella de otra era.

PRFI
Un índice de fanfiction de Ranma. RIP 2005 (aprox.)

Shampoo 1/2, I’ll met by starlight, The more things change…, Ranma goes to war, Jedi Kasumi. Tan sólo son algunos de los nombres de otros fics que leí en aquella época. Shampoo 1/2 guarda un sitio especial en mis recuerdos porque fue la historia que me “empujó” del todo a escribir algo yo mismo. Hasta entonces, me había conformado con ver, escuchar y leer. Pero la increíble complejidad y la viveza de los personajes me llevaron a guardarme la vergüenza y empezar a toquetear las teclas con la esperanza de poder expresear parte de lo que mi mente me presentaba continuamente.

Y aunque de pequeño ya había escrito algún que otro poema (para alguien… pero eso es otra historia que debe ser contada en otro momento), gracias a Shampoo 1/2, y a lo que empecé escribir en aquel entonces, ahora me llevo a todos sitios cuadernos en los que atrapar el próximo relato, la próxima entrada del blog, o el último sentimiento que haga latir este triste corazón.

La verdad es que, de vez en cuando, desearía que la gente a mi alrededor conociese este mundillo del que he hablado hoy. Que sintiesen, como una vez sentí yo, la dulce confusión una calurosa tarde de verano, de no saber qué es original y qué una fascinación. Y que entendiesen que la imaginación y la capacidad de asombrar no es un don exclusivo de aquellos que han tenido la suerte de ver sus sueños reflejados en la pantalla o en el papel, sino una actitud que todos tenemos bajo la piel. Y que, si se guardasen la vergüenza como una vez hice yo, tal vez fueran ellos los que recibirían comentarios que les llenan de ilusión y ganas… Al fin y al cabo, me obceco en escribir sobre mi vida, que no es ni tan interesante ni tan importante como la de aquellos que me rodean. ¡Ah! ¡Cómo disfrutaría leyendo yo, sabiendo que otros han sentido el reposo que expulsar los fantasmas proporciona!

En fin, una vez más, me voy por las ramas. En parte gracias a todas estas historias (y digo “gracias” con verdadero agradecimiento), soy quién soy hoy en día, y no lo cambiaría por nada del mundo. Y mira que, como es tema recurrente en mi vida, cambiaría muchas cosas. Pero ese verano y ese año, hasta que cristalizó mi amor por la escritura a través del manga, el anime y los fanfiction, no lo cambiaría. Es una parte de mí que me ha dado contínuas alegrías, momentos de instrospección y de revelación inolvidables. Estoy tan agradecido a esa gente. La mayoría, estadounidensesn de mediana edad que veían la serie recién traída y traducida de Japón, que vivían en la época en la que la guerra fría daba sus últimos coletazos, los ordenadores empezaban a hacerse personales y Jackie Chan ganaba su reputación de mito en ese país. A veces deseo transportarme a esa época y sentir ese sueño arrastrarme por las vidas y la sociedad en la que todo esto se formó.

Por desgracia, como ya he dicho antes, a la velocidad que evoluciona Internet, todo esto es antidiluviano. Y eso me quedó patente cuando quise colgar en línea lo que iba escribiendo. Las páginas como las que he enlazado hacia mucho que estaban muertas, y sus autores, desaparecidos, absorbidos por una vida que no respeta de aficiones. Aunque había alguna que otra web, ya sudamericanas y de más reciente creación, que parecían tener una actividad pequeña pero no nula, no encontré ningún sitio donde tuviese la sensación de que fuera a estar cómodo. No me hacía mucha ilusión la extrema socialización que parecía ser necesaria para que alguien leyese lo que subías (mi complejo de Llanero Solitario y yo).

Amasando letras
6 años dan para muchas historias

Así, a través de tardes y tardes de búsqueda y escritura, terminé encontrando Fanfiction.net. Ahí estaba la mezcla de enorme público, facilidad de respuesta y anonimato que buscaba. Allí no sólo empezó mi aventura de escritor de historias, sino que además encontré una nueva generación de fics de mi historia favorita. Por desgracia, la masificación y el archivo total de todo lo que se publica desenboca en una enorme cantidad de relatos mediocres ocultando verdaderas joyas de este tiempo sin ideales ni ilusiones. La herencia de la generación de Fight Club. Por suerte, he podido leer lo que seguramente sea lo mejor de lo que hay ahí, sobre todo en la sección en inglés (porque la de español, yo incluido, no merece mucho la pena), encontrando nuevos asombros, pero de una magnitud aún mayor. El mayor ejemplo es, sin lugar a dudas, Hybrid Theory.

Así las cosas, hoy en día apenas leo nada, dedicándome con más ahínco a escribir. Aún ahora, casi 6 años después de decirme “Quiero escribir algo tan bueno como Shampoo 1/2“, más ideas surgen de vez en cuando en mi cabeza. Nuevos mundos, nuevos universos en los que Ranma, Akane y compañía me hablan, con su propia voz, de las cosas que pasan en mi mente, a mi alrededor, o en el mundo. Poco a poco, se han convertido en las voces de mi consciente, en la lente a través de la cuál observo un mundo demasiado veloz, en el que una promesa ya no tiene valor y en el que los héroes sacrifican su vida y mueren sin que se les recuerde. Un mundo en el que el humor a veces viene enlatado y en el que se teme y se odia a lo extraño sin dar oportunidad al prójimo.

Por suerte, encontré la afición, el material y las personas que consiguen que el mundo merezca la pena. Así que, dificilmente puedo pedir nada más.

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