Revelaciones de futuro

El otro día tuve otra revelación.

Como muchas, fue en la cama. Pero fue una noche de insomnio hasta las tantas de la mañana. Mientras estaba viviendo otra vida futura bastante diferente a la que se me avecina, me golpeó tan fuerte que prácticamente me dejó sin aire. De repente, y de una manera mucho más realista y concisa de lo que había sentido nunca, me di cuenta de que quiero vivir en un sitio como Portree.

Podía imaginármelo perfectamente: una vida solitaria, pero sin necesidad de estar solo. Una vida de agradables rutinas, trabajando en algún sitio de la pequeña ciudad, desayunando cada domingo en algún restaurante, tomándome todos los días un “smoothie” mientras paseo bajo el frío sol escocés. Y los días que fueran especialmente agradables, podría recorrer, sin prisa, alguna de esas escondidas rutas de senderismo, alcanzar algún inolvidable punto donde un “loch” reflejase los rayos del sol, y leer ahí, sentado en un banco de piedra, sin notar el fluir del tiempo. O escribiendo, en su defecto, intentando apresar una fracción de esa belleza tranquila y sosegada, de ese lugar arrancado de los sueños de algún artista clásico, húmedo con la historia que se condensa a cada paso en ese país.

O, incluso, observando nada más cómo el Sol se escora lentamente hacia el horizonte como un barco de anaranjada luminosidad, días tras días, y yo amasando canas y arrugas como si fueran el tesoro del conde de Montecristo.

Por un momento, como decía, mi corazón se detuvo al experimentar toda esa vida de alegre soledad y quietud en un solo instante de lo que debe ser lo que llaman amar un lugar. Amar una tierra sobre la que caminar el resto de tus días.

¡Qué sé yo! A lo mejor todo esto no es más que el producto de mi querida nostalgia y un viaje poblado de unos acompañantes que hicieron de un sueño algo aún mejor. Ta vez sea parte de mi reciente caída en el virus de la soledad, de escuchar una y otra vez los acordes de una canción de pérdida y deseos no cumplidos.

O puede que, efectivamente, haya encontrado, en una noche de insomnio y fantasía, el futuro que mejor se adapta a la forma de mi corazón, vestido de gabardina y sombrero de ala ancha. En un momento de sublime previsión, encontrando un camino que puedo seguir, y aún más importante, sería feliz siguiendo.

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Autor: Mu-Tzu Saotome

Estudiante y escritor novel, manga aficionado y cazador de bromas al vuelo.

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