Ahora, cuando ya es nunca

Poema de una persona que se ha quedado sóla en el mundo, tan sólo rodeada de demonios con forma humana y sus pesadillas.

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Por cierto, 2010 se ha acabado. Lo digo por si alguien no se había enterado. Y lo digo también porque, aunque 2010 será recordado como el año de muchas cosas, unos cuantos, entre los que me incluyo, lo recordaremos también como el año en el que el fenómeno zombie alcanzó su apogeo y su aceptación a nivel general. Si hasta en Pasapalabra lo metieron como “Empieza por Z: Dícese…”

En fin, recuerdo haber leído una especie de ensayo que trataba de responder a esta fascinación creciente por los zombies. Y uno de los argumentos que más me gustó fue el que afirmaba que a la gente le fascina la posibilidad de la autodestrucción. Un día te levantas, y ya no hay policía, ni políticos, ni razones por las que no matar al prójimo. Todo se ha ido al garete, así que tienes carta blanca para hacer lo que te dé la gana. En realidad no debería ser así, pero bueno. El hecho es que estar solo en el mundo no es un tema nuevo ni extraño, pero sigue manteniendo su poder de fascinación. Eso es, básicamente, lo que hay detrás de esta pequeña cosilla que he escrito.

Ahora, cuando ya es nunca

Ahora que ya no quedan canciones de amor,
ahora que ya no hay noticias, ni buenas ni malas.
Ahora que no vuelan las criaturas aladas,
ahora que tu mirada ha perdido su candor.

Ahora he encontrado la casa de mis sueños:
un viejo faro en el fin del mundo.
Y por las noches yo solo me hundo
en la soledad de los cielos norteños.

Ahora que las carreteras están siempre vacías,
y que el buzón es una comodidad sin sentido
te escribo más que nunca, y de seguido
te entrego en mano todas mis misivas.

Ahora que lo tengo todo al alcance de mi mano,
que aprendo de lo que hago y de lo que estropeo
me doy cuenta de que lo que más deseo
es olvidarte y dejarte, al fin, de quererte tanto.

Ahora que la radio y la televisión se callaron,
que los ordenadores ya no se comunican más.
Ahora tan sólo queda el fantasma del amar
y los fantasmas que una vez lo acompañaron.

Ahora que la Tierra sonríe satisfecha
y que se ha ido la abundancia de la Muerte
resta sólo una desquiciada alma inerte
de figura recortada contra la lluvia contrahecha.

Ahora que las leyes se resumen en una,
y que morir o matar las antecede a todas,
la Moral ha decidido dedicarle una oda
a la simple Supervivencia de la Luna.

Ahora que la lluvia es tan solitaria como el Sol,
las ventanas cerradas y la chimenea encendida
han perdido sus reflejos de buena vida;
son reflejos de otra vida en Do bemol.

Ahora, en fin, durante estos quietos días,
en los que hasta la lluvia cae silenciosa,
nacen campos enteros de preciosas rosas
y nunca ninguna alegrará a ninguna novia.

Ahora que el mundo ha cambiado tanto,
y de tan bello lloro al verlo cada atardecer
te visito, y tu tulipán no deja de crecer
allí, donde te hice de tierra y llanto un manto.

Así que ahora, al acabar estas líneas
habiéndome abandonado a este silencio
y en plena posesión de mis facultades físicas,
pretendo dejarme alcanzar por el incendio
y seguirte a ti, que estos días siempre sorteas
con tu falta de vida y tu mirada cínica,
como si eso fuera suficiente
para el último superviviente.

Autor: Mu-Tzu Saotome

Estudiante y escritor novel, manga aficionado y cazador de bromas al vuelo.

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