Divulgación, COSMOS y mirar al cielo

Hace escasos días, asistí a una charla/conferencia sobre divulgación científica impartida por la directora del museo de la Ciencia de Valladolid. Dado que ella es de base astrónoma, la parte divulgativa escoraba claramente hacia esa región del conocimiento, pero no por ello era menos interesante.

La verdad es que desde aquí podría hacerme eco “sin más” de lo que sin lugar a dudas fue una charla entretenida, iluminadora y ciertamente anclada en la realidad poco propicia de la divulgación en España. Sin embargo, y abriendo un poco otro aspecto más de éste lugar que no es sino un espejo interrumpido de lo que es su dueño, no puedo evitar querer complementar más que repetir lo que allí se dijo con lo que son mis pensamientos y mis ilusiones sobre la divulgación, una parte de la ciencia que no consigo entender separada del resto.

Ciertamente le hago un flaco favor a la señora directora del museo de la Ciencia resumiendo como voy a resumir toda su conferencia en unas pocas frases, pero en verdad es todo lo que saco en claro al releer lo que apunté aquel día. Principalmente, se nos recordó que divulgar es difícil, al tener que encontrar el equilibrio entre la rigurosidad y la comprensibilidad; es necesaria, pues revierte en un mayor interés por la ciencia y en crear un mínimo conocimiento científico en la población; es Ciencia, y de la mayor expresión, pues lleva a cabo su fin último que es enseñar; y por desgracia, en España aún no se considera una actividad científica del mismo nivel que cualquier otra.

Además, está tan relacionada con la Lingüística y la Literatura dado su continuo uso de palabras que hay que explicar, ejemplos que se han de entender, analogías y metáforas que han de fascinar, que es una actividad multidisciplinar. Aún más hoy en día con el enorme abanico de herramientas mediáticas e interactivas que se tienen al alcance de la mano. Todo ello conlleva tener que pensar de forma atrevida, buscando sinergias donde no parezca que las haya.

En resumen, que todo vale para convertir un concepto científico en algo público y de conocimiento común.

Cosmos, de Carl Sagan.
Introducción de cada capítulo

Y entonces, se nombró una serie que es como el santo grial de la divulgación científica: COSMOS, de Carl Sagan.

No creo que sea exagerado decir que estoy enamorado del tipo de científico que llegó a ser Carl Sagan. Si no recuerdo mal, fue asociado honorífico del Laboratorio de Propulsión a Chorro, y director de las misiones del Voyager 1 y el Voyager 2 (digo todo esto de memoria, así que no me extrañaría que me equivocase). Aún así, aunque no hubiera sido nada de eso y su único logro hubiese sido la serie COSMOS, aún desearía ser cómo él.

Recuerdo, de forma bastante difusa, que ya había decidido dedicarme a la Física, y en particular a la Astronomía, cuando vi por primera vez Contact, la película. Todavía era bastante pequeño, y aunque no entendí del todo la película, me encantó. Y el nombre de Carl Sagan se me quedó por la mente, deambulando por ahí sin ton ni son como la mayor parte de las cosas que me pasan o soy. Luego, descubrí el libro (la siguiente entrega en una colección de libros de ciencia ficción después de “La mosca”), y entonces caí por completo en las garras de la ciencia literaria de Carl Sagan.

Empecé a buscar cosas sobre el hombre, y COSMOS fue lo primero que salió. Conseguí la serie y me la vi entera, los 13 capítulos, en unos días. Creo que le dí el coñazo con esa serie a todo el que pillé los tres siguientes meses. Tuvo el mismo impacto en mí que el libro que me hizo decidirme por la Astronomía. Además, él era astrónomo: ¡todo estaba claro! Después, no sé si para mi cumpleaños o para Navidad, llegó el libraco que complementaba a la serie, y aquello lo selló. Hasta hoy día, sigue siendo el libro científico más largo que me he leído (y a este paso, tiene pinta de serlo hasta el final de los días).

Carl Sagan y Cosmos son una excelente pauta a seguir a la hora de explicar ciencia al ufano, tal vez la mejor que existe. Es informativa, entretenida, fascinante y está llena de la vitalidad de un hombre que creía en todas las palabras que decía, en que la Ciencia debía ser de todos y en que el ser humano llegaría a superar sus problemas. Trajo frases tan brillantes a la conciencia colectiva como la famosa “Somos hijos de las estrellas”, y más.

En fin, voy a dejar que mi colegiala interior descanse ahora después de esta sesión de griterío poco ordenado. Lo que quería decir con todo esto es que yo también recomiendo ver Cosmos. Tanto es así, que quiero empezar un proyecto que tenía en mente desde que abrí este lugar, y que no es otro que hacer un resumen de cada uno de los trece capítulos de los que consta la serie, adjuntando algunas imágenes y consistiendo en un análisis de los puntos más importantes de cada capítulo y alguna de las historias científicas que más me impactaron. Y siempre tratando de recordar la enorme visión que imprimió Carl Sagan en la serie.

Así pues, comienza este objetivo, como mi pequeño grano de arena por la difusión de la ciencia. Y aquí está mi deseo de que sirva para algo. Ojalá que a alguien le anime justo lo suficiente para que desee maravillarse con la Ciencia.

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