No importa cuántas veces llegue tarde…

El viajar es un placer, pero el preparar el viaje no tanto, y más cuando eres de los que llega tarde hasta a sus propios pensamientos.

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Porque sigo haciéndolo todo a última hora. Tiene que ser algo genético.Peliculon, por cierto.

Por ejemplo, dentro de unos días tengo la suerte de que me voy a París con mis tíos (que por cierto, casi me da un ataque al corazón con lo de la nubecita de polvo del volcán dichoso. Para que luego digan que las fronteras significan algo, ¡Ja!). Cómo estoy estudiando en Valladolid, pero salgo desde Burgos con mis tíos, tengo que cogerme un tren para ir allí, y luego dos horas de viaje hasta Madrid en su coche para dormir en un hotel, y luego coger el avión y… bueno, un despiporre de kilómetros y posibilidades de perder cosas.

Lo normal, claro, sería que ya hubiera preparado la mitad de las cosas y me empezase a hervir la sangre haciendo cálculos al intentar meter todo en la maleta (y ver cómo me voy a comer toda la comida que tengo para que no se ponga mala). Pero, soy incapaz. No me sale toda esa locura de recordatorios y búsquedas frenéticas que, por ejemplo, tan bien se le dan a las madres. Paso el día tranquilo, revisando alguna otra cosa sin mucho interés (excepto el blog, ¡je!). Y así, hasta el día antes de tener que coger el tren.

Entonces empezará la lenta pero poderosa realización de que tengo ¡TODO UN VIAJE QUE METER EN LA MALETA! Y también necesitaré coger los billetes. Y lo que es muchísimo peor (y que me pasa hasta con los exámenes), enterarme cuando exactamente regresamos. ¡Ni siquiera consigo acordarme de eso! Y es que cuando me preguntan: “¿Cuándo te vas?” Y yo: “En unos días” “¿Y cuándo vuelves?” Y yo: “¡Mmhh! Eso debería saberlo, ¿no?” Normalmente es ahí cuando la gente deja de hablarme hasta la vuelta. No me extraña nada, yo también lo haría.

En fin, que no hay manera. No sé si es por genes, por crecimiento o por atontamiento. Por suerte, sé que no soy el único. Si no, no existirían cosas como el correo urgente o la mensajería instantánea: recursos de última hora para hacer llegar el mensaje de un tardón.

Autor: Mu-Tzu Saotome

Estudiante y escritor novel, manga aficionado y cazador de bromas al vuelo.

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