El Sol y la Luna

Versos sobre una metáfora sobre esperar demasiado a hacer lo que tu corazón desea.

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Cómo escribí a finales de enero de 2008 en mi antiguo Space:

Un poco de experimentación nunca viene mal, y eso fue exactamente lo que pensé cuando decidí hacer este poema de estructura libre. Al principio una simple metáfora que surgió de escuchar “La estrella y la luna” de la Oreja de Van Gogh, terminó siendo una “moral” dentro de un cuento (cortesía de una primera estrofa ya escrita con anterioridad).

Esta impuesta libertad de estructura se debe a mi concentración por conseguir una historia lo más fluida posible con el impedimento que representaba la rima. No es la mejor composición en lo que se refiere al aspecto formal, pero consigue crear una historia con un buen grado de coherencia y fluidez.

El Sol y la Luna

Cuentan las viejas de un recóndito lugar,
un pueblo que cuenta con montaña y mar,
un viejo cuento sobre las desgracias del amar
y de las desventuras de un joven de allá:

Tengo delante mi horizonte de destino
y empieza en una encrucijada de caminos;
en uno me conformo con ser amigo
y en otro… en el otro cojo y me olvido,
me vuelvo loco y también atrevido.

Entremedias puedo ver a una anciana;
parece que teje una materia muy preciada,
aunque no parece seda ni lino, parece lana;
me equivoqué, es el futuro que no acaba.
¡Pobrecilla, nadie la acompaña!

Me acerco hasta ella y me sonríe,
le hablo pero no me responde;
saca un papel y con mano temblorosa escribe
“Sé que no tienes claro adonde…?
¿Cómo es posible?

“… no tienes claro qué camino tomar.”
Por alguna razón que no entiendo, asiento.
“Pobrecillo” Escribe con sentimiento,
“Te contaré una vieja y sabida moral.
Te ayudará en este difícil momento.”

“Fueron una vez amigos el Sol y la Luna”
Levanté la vista y la vi más sola que la una.
“Pasaron los eones y el astro rey
descubrió que había roto la ley:
se había enamorado de su amiga
y era incapaz de continuar con su vida.”

“¿Qué hizo entonces?” Pregunté interesado,
hasta en el último detalle había acertado,
y curiosamente no estaba sorprendido ni asustado,
y la anciana continuó sonriente: “Atormentado,
el Sol se apartó.”

“Tanto tiempo pasó pensativo
que aparecieron los planetas,
y ahora la Luna pertenece a la Tierra
y el Sol tan sólo ve un oscuro destino.”

“Así que, elige un camino, y recuerda
que una vez el Sol pensó demasiado, y su candor
se quedó sin Luna, sin amiga y sin amor.”
Creo… creo que ya sé qué camino mis pies recorrerán…
Pavimentado de locura está.

No hay mucho más que añadir a la moraleja de esta historia. Esperar, retirar y pensar (algo parecido a la Técnica Secreta de la Escuela Saotome) puede ser, en muchos casos, la mejor opción. Pero la vida, a diferencia de una partida de ajedrez, no tiene turnos, sino una consecución continua de momentos dispuestos a pasar y dejarte con el dolorido resentimiento de haber dejado escapar una gran oportunidad. La única manera de poder reconocer este amargo sabor del desagradable sabor que normalmente tiene la vida es cazando alguno de estos momentos al vuelo y disfrutarlos tan intensamente como se pueda.

Pero, no puedo olvidar que, algunas veces, hay momentos que, por mucho que nos esforcemos, no podemos alcanzar por mucho empeño y mucha vida que pongamos en ello, y los que niegan esta verdad es simplemente por la ignorancia, muchas veces inocente, que sufren al no haberse visto en esta situación.

Autor: Mu-Tzu Saotome

Estudiante y escritor novel, manga aficionado y cazador de bromas al vuelo.

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