Una llegada inesperada

20 años y un mes ven a Mousse regresar a un lugar que jamás pensó que le volvería a ver.

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El momento es a los 20 años y un mes.



Una llegada inesperada

Nostalgia.

Desde que había puesto pie en la ciudad había estado sintiendo nostalgia, pero sólo al ver el viejo barrio había conseguido darle nombre al sentimiento que le recorría. La nostalgia parecía cubrirlo todo como un manto invisible que hacía cada calle un poco más larga, cada casa un poco más grande, y la puesta de sol un poco más roja. Y cada sombra, un poco más oscura.

Miedo.

Cada paso que daba hacia su destino añadía un nuevo kilo de miedo a su mochila, y su andar empezaba a resentirse del peso imaginario. En otro tiempo hubiera encontrado su lentitud exasperante, pero ahora se detenía una y otra vez a observar y pensar sobre las mejores palabras para explicar lo que tenía que decir.

Melancolía.

Tenía tantas cosas que explicar. Incluso alguna por la que pedir perdón. Y aunque no le gustaba aceptarlo, necesitaba desesperadamente un lugar donde poder comenzar de nuevo. Había pensado tanto en lo que iba a decir, con qué palabras y las posibles respuestas que apenas había tenido otra cosa en la cabeza durante aquella semana. Ya podía ver el edificio, así que lo único que le quedaba por hacer era deshacerse de sus dudas y reafirmar su resolución.

Inseguridad.

¿Tendrían alguna razón para aceptar su propuesta? ¿Qué les había dado él en el pasado? La respuesta era tan sencilla que dársela a sí mismo le dolió: nada. En las pocas ocasiones que había habido colaboración entre ellos, sintió vergüenza al recordar, siempre había habido un motivo ulterior. Y además, siempre había quedado patéticamente al descubierto.

Oscuridad…

Pero, esperanza.

Algo le decía que todo iría bien. Que este era su destino, y que por tanto se llevaría a cabo de la manera más insospechada o de las más obvia, pero que al final ocurriría, y así, le permitiría seguir adelante como se había propuesto. Tras lo que había dejado atrás, no había nada que le pareciera lo suficientemente duro como para amilanarle, nada que le pareciera demasiado grande como para no superarlo.

Dio un último paso en dirección al dojo Tendô y, con una mano que se empeñaba en temblar sin motivo, llamó a la puerta con fuerza pero con respeto.

—¡Ya voy! —gritó una voz conocida de mujer, y liberándose al fin de todos los pesos que le oprimían, dejó que una leve sonrisa esperanzada se formase en su boca.

Todo iba a salir bien.


N.A.: ¿Qué decir? ¿Que los nuevos comienzos siempre son posibles? ¿Que las segundas oportunidades son los gestos de los sabios? ¿Que la Navidad es un momento para darlas? ¿Qué decir…?

Al capítulo anterior. O a una Vida en Momentos Congelados. O al capítulo siguiente.

Autor: Mu-Tzu Saotome

Estudiante y escritor novel, manga aficionado y cazador de bromas al vuelo.

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