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Bienvenido al manantial

¿Puedes encontrar todos los temas de los que trata el blog?

42.

Realmente eso es todo lo que necesitas saber sobre este blog/portal. Bueno, es cierto que también es muy imporante saber donde está la toalla de uno en todo momento, pero incluso eso está incluido en lo anterior.

Aún así, por mínima cortesía (ganada al descubrir este rincón algo oscuro y seguro demasiado verboso de “las Internés”), no estará de más explicar un poco que podrás encontrarte aquí si decides permitir que tu puntero se ensañe como es debido con los links que descansan a los lados de estas líneas.

El manantial es mitad blog, mitad portal. Justo debajo de esta entrada tienes el blog. Hay un poco de todo, no hay nada pensado, y todo es en directo. Lo mismo hablo de cine, que de videojuegos (algo que terminará siendo habitual, creo), que de ciencia (un físico en curso es su servidor), que de libros o lo que sea. En serio, no hay un tema específico para esta sección, así que es de entrada libre.

La otra mitad, la que parece más un portal con sus páginas y sus secciones, es la raison d’être de todo este tinglado. Ahí van todos los escritos que han salido de mi desvariada mente. Hay fanfiction (con la explicación en su página para el que esté interesado) y hay material original. Todo cae bajo la licencia que se describe en la columna de la derecha, casi al final (aún así, el fanfiction se mueve por terrenos legales pantanosos en los que prefiero no ahogarme) que es Creative Commons.

En fin, ojalá que disfruten con lo que encuentren. Y si no, que al menos hayan perdido el tiempo a gusto.

Un año, un objetivo completado

Puesta al día, justificaciones varias por un año de muchas historias y pocas confesiones.

Ha pasado un año (algo menos) desde que comenzó el semanal flujo de entradas que ha mantenido este blog vivo durante 2016. Todas estas entradas eran capítulos de algunos de mis fics de Ranma, y estoy contento de que finalmente todo ese material este aquí, en el blog.

Sin embargo, todo lo que tenía preparado se ha consumido al fin. Ya no queda nada en el sistema, y lo cierto es que tampoco he preparado nada para las semanas venideras. Pero, no me adelanto.

Escribo esto porque quería explicar el porqué de las entradas semanales y el haber preparado tanto material para que subiera de forma automática.

No hace mucho, hablé con un buen amigo mío (de esos con los que sólo puedes quedar un par de veces al año) y hablamos de objetivos, de constancia y de lograr cosas. Y de muchas más cosas, pero eso viene a ser lo que tiene relación con esta entrada. Entre muchas cosas, salió el tema de las resoluciones de Año Nuevo, y yo le comenté que hacía años que ni siquiera me las planteaba, harto de añadir más fracasos a una larga lista.

Pero bueno, en realidad sí que me las planteaba, sólo que en vez de resoluciones, eran objetivos alcanzables, sugerencias de Año Nuevo, por decirlo de algún modo.  Y una de las de 2016 fue publicar todas las semanas en el blog. O al menos, publicar 54 entradas al año (una a la semana).

Originalmente intenté hacerlo en 2014 y 2015, mezclando capítulos, entradas originales y cosas como esta misma. Y fallé estrepitosamente. Pero al comenzar 2016 me dí cuenta de la ingente cantidad de material que estaba en fanfiction.net y no aquí, de tal manera que me puse manos a la obra y programé aproximadamente un año de entradas. Añadí unas cuantas más a lo largo del año para llegar al mágico número de 54 y me alejé de WordPress.

Lo cierto es que no sólo de WordPress, sino de escribir en general. Ha habido algún mes de 2016 que ha sido productivo, pero no demasiado. La mayor parte del año (y, especialmente, el último trimestre) ha sido nulo respecto a creación. Siento una incapacidad interna para crear, para expresarme como es debido, para confeccionar historias que resulten interesantes y divertidas.

Siento que tiene que ver con la tremenda cantidad de malas noticias que se fueron acumulando en los últimos estertores del 2016. Creo que tiene también que ver con el cansancio vital y anímico que a veces mi trabajo termina provocándome. Una especie de desesperación completa por todo lo que me rodea, desde lo que está a mi alcance hasta las noticias más lejanas. Es una agonía al tomar conciencia del rumbo incierto que tomamos como especie.

Siempre he sido un tipo algo taciturno. Tal vez injustificadamente, he sentido una especial aprensión hacia el futuro y lo que puede traer. Pero siempre había sabido volver a la tierra, ver las cosas desde unas perspectiva más limitada, menos peligrosa, y encontrar algo que contar que sintiera que mereciese la pena. Puede que haya perdido eso un poco.

En esta situación, me he refugiado en los mundos de fantasía que no te construir yo: los videojuegos. He jugado más que nunca este año y, a veces, durante un rato, consigo olvidarme de todo lo que me pasa por la cabeza. Y es genial, porque por un rato ya no siento estas terribles tormentas en el horizonte. No oigo sus rugidos y no veo los rayos. Por un rato, soy uno más con la nada.

No sé cuánto durará esto. Siento que hay que cosas que se remueven en mi interior, que quieren ser contadas. Esta entrada puede que sea el comienzo. Volver a la fantasía que brota de uno mismo. Coger esa tormenta y embotellarla y observarla y describirla. Ser, una vez más, honesto conmigo mismo para poder mentirme a sabiendas. Navegar otra vez el maelstrom del alma y hundirse todo lo que haga falta.

Tal vez.

De todas maneras, algo he creado este año. Pocas cosas y casi todas incompletas. Pero lo que pueda usar lo iré subiendo como siempre los sábados. A partir de ahora, sin embargo, ya no serán siempre capítulos de alguna historia mía de Ranma, si no que habrá de todo y, mayoritariamente, confesiones de esas que tanto han pintado este blog.